Mi Evolución... desde el principio hasta el día de hoy:

sábado, 28 de noviembre de 2009

Para bebedores de refrescos "light"...




¿Refrescos carbonatados de dieta para perder peso?
Las personas que consumen regularmente refrescos de dieta no pierden peso, sino que lo aumentan con cada ración que consumen

Después de recopilar ocho años de datos, Sharon P. Fowler, MPH y sus colegas del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en San Antonio reportaron en el 2005 que los refrescos de
dieta perjudican en vez de beneficiar. Fowler descubrió que los riesgos de sobrepeso aumentan en un 41 por ciento con cada lata diaria de refresco de dieta. Esto no quiere decir que los refrescos carbonatados de dieta y otras variedades provocan la obesidad, pero pudieran ser un factor que contribuye a la misma. Existen algunas teorías acerca de la razón por la cual los refrescos carbonatados de dieta pudieran provocar el aumento de peso. Primeramente, está el factor humano. Muchas veces consumimos refrescos carbonatados de dieta porque pensamos que podemos consumir alimentos con más calorías, por las que “ahorramos” bebiendo refrescos de dieta. También hay otras personas que piden comidas rápidas de alto contenido de calorías, que complementan con un refresco carbonatado de dieta. Y algunos se preguntan: ¿Qué sentido tiene eso?”. Si bien los refrescos contribuyen a la ingestión calórica general, el consumo de refrescos de dieta no niega la cantidad de grasas y calorías que una opción alimenticia insuficiente puede aportar. El resultado puede ser en realidad la indulgencia exagerada. Hay otro factor en la conexión entre los refrescos de dieta y la obesidad. El organismo puede llegar a ser más listo de lo que pensamos. Al beber un refresco de dieta endulzado, el organismo, al recibir esa azúcar, piensa que viene con calorías acompañantes. Y cuando las calorías no llegan, el organismo se confunde y comienza a pedir más calorías para sobrecompensarse.
Fowler tiene pruebas que sustentan esta idea.
En un estudio reciente, un grupo de ratones alimentados con endulzantes artificiales provocó una demanda de más calorías, en comparación con los que se alimentaron con azúcar auténtica, de ahí que los refrescos carbonatados de
dieta pudieran incrementar el apetito y hacer que la persona desee alimentos que no son sanos. La mejor idea es consumir una bebida azucarada, o mejor aún, un gran vaso de agua.
14/10/2008 19:43:00 - 8189 - 8188 - 8188




Bueno... hablando un poco de mi... esta semana no podría quejarme... En compensación con lo "estable" que fue la semana pasada, esta semanita hemos "quitado" 200 gramitos... así así... poquito a poco... sin prisas, pero sin pausas... de ese modo la regleta vendría quedando como la veís...



Reglette perso regime

sábado, 21 de noviembre de 2009

Mal y pronto... digo yo...

Esta semana para mi ha sido "virtual"... ninguna variación real en el peso... ni pa'rriba ni pa'bajo... ahí ahí... ahí nos quedamos, en los 69,6 kiletes de la semana anterior (ya firmaba por mantener...)
Eso si, la cosa se mueve "por dentro", lentito... pero se mueve... el porcentaje de grasa corporal se reduce en una décima que se "compensa" con igual aumento del agua...
Asi las cosas, pues seguimos adelante...
para hoy, un artículo algo largo... pero muy interesante, a ver que te parece...

25 formas de adelagazar rápido y mal:
Toda la verdad sobre las dietas milagro.
Cada año, surgen nuevas dietas milagro a las que se apuntan los millones de personas que se proponen adelgazar. Todas prometen resultados que se cumplen en la báscula, pues consiguen que el cuerpo pierda líquidos y masa muscular, aunque no grasa. Pero lo que no se dice es que muchas ponen en riesgo al organismo. Detrás de esta moda irresponsable que a menudo ignora los fundamentos básicos de la nutrición, hay un negocio espectacular.

A estas alturas del año, seis millones y medio de españoles –el 16% de la población– se embarcan en una aventura personal con un objetivo común: perder peso.
Seguramente la mayoría ya lo ha intentado en alguna ocasión anterior. Y aunque en su empeño por adelgazar no les faltan aliados, nutricionistas, endocrinos, dietistas… expertos que analizan cada caso personal y diseñan una
dieta equilibrada y sana, sólo un 22% de los que se ponen a plan busca asesoramiento profesional; el resto prefiere emprender el camino solo, o elige otras voces acreditadas a la hora de adelgazar: la vecina, el amigo del bar, la peluquera. Ellos nos cantan las excelencias de ciertos regímenes que les hicieron perder peso en muy poco tiempo. Son las llamadas dietas milagro. La lista es interminable y cada año se añaden nuevas y revolucionarias fórmulas que, a cuenta del consumo masivo de determinado alimento, de la prohibición de otros, o de la manera de cocinar los platos, del orden o del momento de día en el que se consumen, prometen una drástica pérdida de peso en tiempo récord. En el mejor de los casos, son planes elaborados por médicos que actúan por convicción o ambición económica. En otros, los autores son seudodoctores o personas que ignoran los mínimos fundamentos de la nutrición. Jesús Román, presidente de la Sociedad Española de la Dietética y Ciencias de la Alimentación, los define como “comerciantes, buhoneros de la feria que tienen detrás un negocio espectacular. Personas que actúan de forma ilegal en España, donde no está permitido que un doctor o alguien que se haga pasar como tal, venda o promocione un fármaco”. Todas las dietas milagro, pese a que aparentan ser distintas entre sí, están basadas en la restricción de alimentos, en especial de los que aportan mucha energía. El fundamento es comer menos calorías; cambia la técnica o alimento base, pero todas aportan menos calorías de las que el individuo precisa, incluso en aquellas dietas en las que se supone que se come mucho. Porque existen regímenes en los que, paradójicamente, se permite ingerir todo tipo de alimentos grasos, pero restringen hidratos de carbono como el arroz, los cereales, la fruta, las verduras… Son éstas las dietas cetogénicas que, como explica Paloma Tejero, dietista y directora médica de las Clínicas de Estética Mediestetic, “invierten la pirámide de los alimentos. Así, mientras nosotros recomendamos una alimentación repartida en un 60% de hidratos de carbono, un máximo del 15% de proteínas, y similar proporción de grasas, las dietas cetogénicas se reparten en un 60% de grasas, un 30% de proteínas y muy pocos carbohidratos”. A juicio de los expertos, son dietas que aportan pocos nutrientes y fomentan la pérdida de masa muscular y agua, y no de grasas. Además, aumentan el índice de colesterol y perjudican el funcionamiento del riñón y el hígado. Las más conocidas son la Atkins y la Zona, el último grito en dietética express. Factor tiempo. El modelo disociado, que restringe el consumo de determinado alimento, es el más extendido, y permite numerosas variaciones y posibilidades de invención. Por lo general, se lleva a cabo durante periodos de tiempo de entre dos semanas y un mes. Lo primero que elimina el cuerpo es agua y proteínas, lo que los expertos en nutrición califican como combustible que el organismo mantiene para situaciones de carencia. Hace falta que transcurran varios días para que comience el consumo de grasas, verdaderas responsables del sobrepeso. Por eso es tan fácil recuperar los kilos perdidos tras una de estas dietas rápidas. Este efecto yoyó o rebote es uno más de los argumentos que los críticos mantienen contra las dietas milagrosas. Carmen Gómez Candela, jefa del Servicio de Nutrición del Hospital La Paz de Madrid y presidenta de la Sociedad Española de Nutrición Básica y Aplicada (SENBA), asegura que “no aportan nada. De hecho, hacer cambios en la alimentación durante una o dos semanas y volver a la misma rutina supone que se recupera el peso perdido e incluso se pueden ganar más kilos”. La dietista Paloma Tejero alerta sobre el abuso de ciertos alimentos en detrimento de otros, como preconizan las dietas milagro: “Con los regímenes basados en el consumo de grasas, aumenta mucho el colesterol y se concentran depósitos de grasa en el hígado. El exceso de lípidos está relacionado con las dolencias cardiovasculares. Con las dietas escasas en hidratos de carbono, las consecuencias van desde el estreñimiento a cólicos e incluso cáncer de colon. En la alimentación deficitaria en proteínas se excede la proporción de ácido úrico, lo que revierte negativamente en el riñón”. Investigadores y médicos insisten en sus mensajes contrarios a las dietas milagro. Entonces, ¿por qué una mayoría de los españoles que quieren perder peso confían en regímenes con tan poca base como el de la sopa mágica? ¿O argumentos científicos que rayan el surrealismo, como el que sostiene que la digestión de cada individuo es distinta según el grupo sanguíneo que se posea? La proporción de personas con sobrepeso en España ya alcanza en estos momentos el 55%: un gran segmento de la población que sufre el bombardeo publicitario de inventos prodigiosos, pastillas, alimentos dietéticos, libros y dietas que garantizan resultados rápidos y evidentes. “Ante este aluvión publicitario”, afirma Jesús Román, “mucha gente reacciona con fe ciega, incluso reconociendo que esa dieta o producto no les va a solucionar el problema. Estas empresas cuentan con muchos medios económicos, y nosotros, los especialistas, no podemos contrarrestar el efecto que provocan en las personas”. Como insinúa este nutricionista, estas dietas disparan el proceso de adaptación del organismo, que traduce el ayuno como una etapa de carencia y ralentiza el gasto calórico y de grasas. Lejos de adelgazar, el cuerpo retiene las grasas y hace acopio de ellas, haciendo más difícil aún la pérdida de peso. Si su objetivo es adelgazar y mantener íntegra su salud, lo primero que debe hacer es olvidarse de las dietas restrictivas y de corto plazo, y marcarse objetivos con cierta lógica. “Lo aconsejable”, recomienda Paloma Tejero, “es adelgazar de medio kilo a un kilo por semana, lo que en dos meses puede suponer un total de ocho. Pérdidas que supongan entre un 5% y un 10% del peso total suponen una mejoría evidente de salud y de calidad de vida”. Otra recomendación de los especialistas es ponerse en manos de expertos en nutrición que elaboran un programa personalizado después de estudiar la historia clínica del paciente, llevan a cabo una analítica y se interesan por sus costumbres culinarias. Un tratamiento completo de un mes y medio de plazo, que incluye consultas y revisiones, ronda los 360 euros. ¿Patatas o lechuga? Es por eso que los especialistas adaptan el régimen lo máximo posible a la vida del paciente, para que éste lo asuma como una costumbre permanente. La doctora Carmen Gómez apunta que “quizá todo estriba en leves cambios en la alimentación, como la sustitución de las patatas fritas por la ensalada para acompañar un filete. Hay que tender a repartir la alimentación diaria en cinco comidas en las que se reducen las cantidades. Además, insistimos en la diferencia de lo que se ingiere: un gramo de grasa aporta nueve calorías; un gramo de proteína y carbohidratos, contiene cuatro”. La dieta equilibrada prescinde de los “juegos malabares” que imponen los regímenes restrictivos y apuesta por involucrar al individuo en una nueva forma de alimentarse, en la que ha de optar por una comida más variada y con métodos de cocinado más sencillos y sanos. Con o sin ayuda médica, existen rutinas que usted puede aplicar desde ya en sus hábitos alimenticios. Costumbres como las que recomienda Jesús Román: “Moderación con los productos con demasiada grasa, supresión del alcohol, que aporta tantas calorías innecesarias, y cuidado con las fuentes destacadas de hidratos de carbono, como el pan. Los hábitos alimenticios deben estar basados en frutas, verduras, legumbres –como plato principal en una comida, acompañado de una ensalada, por ejemplo, y no como primero antes de un filete con patatas–, pescado y algo de carne”. Ejercicio moderado para quemar calorías y, ¿por qué no?, potenciar la autoestima. La belleza no tiene por qué equivaler a un cuerpo delgado. Las 25 principales dietas

1- Dieta de la alcachofa. De origen difuso, el boca a boca popular y la labor de ciertas publicaciones de dudoso rigor, se han encargado de alzarla al pedestal de las dietas milagro. Se basa en la ingesta masiva de alcachofas, en todas las comidas del día y en todas sus formas posibles, con un aporte de 700 calorías.“Una dieta de un solo alimento provoca monotonía y puede desembocar en su abandono, además de que no aporta todo lo necesario”, opina Fernando Cordido, endocrinólogo de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. La dieta va acompañada de cápsulas de alcachofas, que han de tomarse media hora antes de la merienda. Desayuno: zumo de naranja, dos rebanadas de pan integral untadas con crema de alcachofas. Un yogur de soja. Comida: 50 gr de arroz integral con alcachofas y una manzana. Merienda: un vaso de leche descremada. Cena: tres alcachofas a la plancha, 50 gr de queso fresco y una rebanada de pan integral dextrinado.


2 - Dieta del astronauta. Absolutamente restrictiva (aporta entre 400-500 calorías por día), por lo que sólo se puede seguir durante tres días, en los que se pueden perder hasta tres kilos. Muy parecida a la que se prescribe a pilotos y astronautas estadounidenses. “Un método drástico que concentra la pérdida de peso en la eliminación de músculo y agua, lo que facilita el efecto rebote. La obesidad es un exceso de grasa, y para perder peso debemos disminuir nuestra ingesta o aumentar nuestro gasto energético o preferiblemente ambas cosas” (Fernando Cordido).Desayuno: una cucharada y media de leche desnatada en polvo, disuelta en agua, café o té. Comida: un huevo duro o escalfado. Ensalada verde de lechuga, con aceite de parafina, limón y pimienta. Cena: una rodaja de carne asada (no grasa) o un bistec a la plancha. En ambos casos, con ensalada.

3 - Dieta Atkins. La más popular, seguida por 17 millones de personas y, sin embargo, la más controvertida. El nutricionista norteamericano Robert Atkins, muerto en 2003, popularizó en los años sesenta un régimen de 30 días que aseguraba la pérdida de un kilogramo a la semana, sin ejercicio físico y consumiendo todo tipo de grasas. Elimina los hidratos de carbono y azúcar de las comidas. Fuera arroz, cereales, fruta, limitación de la ración de verdura a 50 gr por día, y atiborramiento de carne, huevos, pescado y todo tipo de grasas. “Se observa que tiene una densidad de nutrientes muy baja y es muy pobre en fibra, por lo que el propio Atkins recomienda consumir vitaminas y minerales y tomar laxantes para paliar la falta de fibra”, consideró el fallecido Francisco Grande Covián. Desayuno: un café o té sin azúcar. Huevos revueltos con jamón. Almuerzo: filete de ternera recubierto de queso y tomates asados. Cena: pollo asado con ensalada.


4 - Dieta Beverly Hills. La dieta que pergeñó en 1981 la actriz Judy Mazel se fundamenta en que la absorción de unos alimentos sólo se produce si se acompaña de otros ricos en enzimas y ácido clorhídrico, que contienen algunas frutas tropicales. El plan dura seis semanas.En su momento, la Asociación Médica Americana calificó a este régimen como “la peor opción entre las dietas rápidas. Además de ocasionar diarrea, es deficiente en proteínas, desgasta músculos y tejidos vitales, y es deficitaria en minerales y vitaminas”.Los 10 primeros días sólo se ingiere papaya, piña o tamarindo, en crudo o zumo. Una vez superado el décimo día de la dieta, se pueden añadir otros alimentos como maíz, pan y mantequilla. De proteínas olvídese hasta el día 19.


5 - Dieta Cronodieta. En 1991, el médico italiano Mauro Tobisco publicó “El peso justo con la cronodieta”, en el que asegura que los hidratos de carbono se asimilan más rápido en la primera parte del día, por lo que sólo el resto de la jornada es idóneo para su ingesta. Prohibidas las frutas y los azúcares a partir de las cinco de la tarde, hora desde la que se pueden tomar proteínas.La Federación Española de Nutrición la incluye entre las dietas sin fundamento, es decir, “métodos que se basan en ideas sin apoyo científico y que, aunque carecen de credibilidad, de lo que no carecen es de originalidad”.Desayuno: 100 gr de queso, 70 gr de pan, 20 gr de mantequilla y café o infusión. Comida: un solo plato, carne o pescado, la cantidad se estima sumando su altura en centímetros a 100 gramos base (para una persona de 160 centímetros de altura la ración idónea es de 260 gramos). Merienda: 30 gramos de chocolate. Cena: plato único a elegir entre pescado o carne con un bol pequeño de verduras.


6 - Dieta Clínica mayo. No tiene nada que ver con la conocida clínica estadounidense. Surgió en los años 70 y tiene 13 días de duración en los que las pautas son el consumo bajo de calorías –menos de 800 diarias– y el uso abusivo de huevos. Restringe el azúcar, las pastas, harinas, legumbres, verduras, fruta, patatas, batata, zanahorias, remolachas, uvas, bananas y alimentos ricos en hidratos de carbono. La propia Clínica Mayo advierte de que “este régimen promueve una pérdida de peso rápida pero temporal. Sin embargo, no está equilibrada en el plano nutricional ni es un método seguro para adelgazar de forma permanente”.Se sigue un menú estricto para cada día. Esta es la pauta para el lunes. Desayuno: un pomelo, dos huevos pasados por agua y café sin azúcar o con edulcorante. Comida: dos huevos pasados por agua y un bol de ensalada mixta (sazonada con limón y sal). Café sin azúcar o con edulcorante. Cena: dos huevos cocidos y un tomate. Café sin azúcar.


7 - Dieta Gabe Mirkin. Este doctor bostoniano comenzó en 1995 en esto de las dietas con la publicación de, entre otros libros, “The 20/30 Fat and Fiber Diet Plan” (textual: la dieta de grasa y fibra 20/30), de los que ha vendido varios millones de volúmenes y atraído fieles en Estados Unidos. Su régimen es bajo en grasas y se enfoca hacia alimentos ricos en fibra, como vegetales, frutas y cereales, de los que se pueden consumir todos los deseados.Fernando Cordido opina que “la dieta debe ser variada y contener hidratos de carbono, proteínas, pero también grasas, lo que se restringe en este régimen. Debe mezclar cereales, leche y derivados, frutas, vegetales, carnes, pescados, huevos, grasas y aceites”.Desayuno: un bol de cerales con pasas. Yogur desnatado. Comida: ensalada, arroz negro, fresas y yogur desnatado. Merienda: pan integral con atún. Cena: ensalada de lechuga con tomates “cherry”, queso blanco y un pudín elaborado con arroz negro y plátano.


8 - Dieta Graschinsky. Muy extendida por Latinoamérica, donde también es conocida como “la dieta de las ansiosas”. El doctor argentino Carlos Graschinsky la elaboró en 1999 con mucha mano izquierda, atendiendo a esas personas que siguen la dieta de lunes a viernes, pero luego se la saltan durante el fin de semana. En el libro “Antiobesidad”, recomienda consumir abundantes verduras, frutas, fibras, pescados y carnes magras. La página web www.medicoconsultores.com la calificó como “una dieta para hacerla durante siete días, que permite adelgazar tres kilos, que sin embargo mantiene extrañas teorías sobre la ingesta de agua, y la teoría de la sed como señal de que ya se ha comido lo suficiente”.Desayuno: café con leche desnatada y dos galletas de salvado untadas con queso blanco. Comida: caldo sin grasa, un filete de pescado con puré de manzana o ensalada de verduras frescas a su gusto, y una naranja. Merienda: café con leche desnatada y una tostada con queso blanco sin grasa. Cena: caldo sin grasa, atún al natural con ensalada fresca y té de tilo.


9 - Dieta Grupo sanguíneo. En los años 50, el investigador Peter D’Adamo desarrolló una teoría según la cual el grupo sanguíneo determina el tipo de alimentación que más conviene. Así, si se trata del grupo 0, es un “cazador”, y el estómago estará adaptado a las proteínas animales. En el caso del grupo A, o “agricultor”, la alimentación más ajustada es la de los cereales. El “pastor”, o B, sentirá mayor placer en la ingesta de leche y derivados. Por último, el AB, que tolera cereales y lácteos. Lo cuenta en el libro “Su comida, ¿veneno o salud?”.www.dietsurf.com, una web estadounidense que analiza los planes de adelgazamiento más conocidos, señala “que esta dieta establece exactamente lo que se debe y no se debe comer”.Desayuno: tortilla vegetariana, pan tostado y pomelo en trozos con jugo. Comida: queso fresco y vegetales, una zanahoria pequeña, medio pimiento y tres tomates pequeños. Pan y una pieza de fruta. Cena: pasta a la jardinera, ensalada y una rebanada grande de pan francés o similar.


10 - Dieta Hay. La creó el doctor William Howard Hay en 1911. Asegura que la ingestión conjunta de proteínas y carbohidratos provoca obesidad. Hay clasificó los alimentos en tres grupos, de acuerdo a los requerimientos químicos de su digestión. Según el médico, no se pueden mezclar el grupo A con el grupo C, mientras que pueden comerse juntos los contenidos en el A y B. Lista A. Proteínas: carnes, aves, queso, pescado y yogur. Lista B. Alimentos neutros: la mayoría de los vegetales, semillas, frutos secos, mantequilla y aceite de oliva. Lista C. Almidones: galletas, pan, pasteles, pasta y arroz.En un informe de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, y en el que participó Francisco Grande Covián, se afirmaba que esta dieta era “un sistema dietético inofensivo pero erróneo. Cualquiera que tenga un conocimiento elemental de la fisiología de la digestión sabe que nuestro aparato digestivo es capaz de digerir sin la menor dificultad los innumerables alimentos que contienen proteínas e hidratos de carbono en las más variadas proporciones”.


11 - Dieta Macrobiótica. El japonés George Oshawa ideó en 1830 una teoría de vida basada en el equilibrio. Gastronómicamente hablando, esto se traduce en que los alimentos se dividen en el “ying” (frutas y verduras… con energía caliente, tonificante y contractiva) y el “yang” (cereales integrales… energía fría, dispersante y debilitante), que hay que mantener nivelados. La carne está prohibida y el pescado se admite ocasionalmente. Su libro “Macrobiótica-cocina zen” se extendió por el mundo tras la Segunda Guerra Mundial. Entre sus seguidores, la actriz Gwyneth Paltrow. Iva Marques-Lopes, del Departamento de Fisiología y Nutrición de la Universidad de Navarra, advierte que “pueden producirse deficiencias de vitaminas A, D, E, B12 y de minerales como el calcio y hierro”. Desayuno: Una taza de té y dos tostadas integrales. Media mañana: una pieza de fruta. Comida:100 gr de arroz blanco y 150 gr de verdura mixta. Merienda: una pieza de fruta del tiempo. Cena: crema de espárragos y 100 gr de espinacas al vapor.


12 - Dieta Montignac. Todo un fenómeno mediático y un negocio redondo para su creador, Michel Montignac, un antiguo empleado en Recursos Humanos reconvertido en especialista en nutrición. Uno de sus libros, “Je mange donc je maigris” (yo como, luego adelgazo), publicado en 1987, está presente en 25 países y lleva vendidos más de ocho millones de ejemplares. Preconiza una alimentación en la que se evita la ingesta conjunta de proteínas con hidratos de carbono, de un lado, y proteínas con legumbres, del otro. Defiende el consumo de productos como embutidos y chocolate. Grande Covián y el equipo que elaboró el informe mencionado anteriormente, aseguró que el de Montignac “es un régimen basado en premisas falsas, como que la causa de un exceso de peso es, en todos los casos, un funcionamiento defectuoso del páncreas”. Desayuno: café descafeinado, leche descremada, pan integral con requesón desnatado, fruta, cereales integrales y zumo de naranja natural. Comida: macarrones integrales con tomate al horno y merluza a la plancha. Cena: arroz integral con salsa de tomate y pechuga de pavo con ensalada.


13 - Dieta de la Patata. Este régimen monoalimenticio se extendió en los años 90 en nuestro país gracias a su facilidad de adaptación y la accesibilidad del tubérculo. Tres días a patatas, con 1.250 calorías al día, elimina tres kilos. Hay otra variante más llevadera y en la que la patata está presente, pero no de forma tan radical. El endocrinólogo Fernando Cordido lo desaconseja porque “la dieta debe contener hidratos de carbono (un 50%), proteínas y grasas. Debe comprender una mezcla de cinco grupos de alimentos: 1) Cereales. 2) Leche y derivados. 3) Frutas y vegetales. 4) Carnes, pescados y huevos. 5) Grasas y aceites”.Desayuno: té o café, yogur desnatado y una pieza de pera o manzana. Media mañana: zumo de piña. Comida: espaguetis (80 gr) con dos cucharadas de salsa al pesto (mezcla ajo, perejil y aceite) y ternera a la plancha (150 gr). Cena: puré de patatas y 150 gr de berenjena a la parrilla.


14 - Dieta del Pomelo. Un excedente en la producción de pomelos en Estados Unidos en 1970 produjo que se extendieran –inspirándose en las emergentes filosofías “hippies” y contestatarias– las supuestas propiedades de este cítrico para desintoxicar y quemar grasas del organismo. Aseguran los defensores de esta dieta que ayuda a depurar el cuerpo tras la ingesta de derivados animales, y que mejora el funcionamiento del sistema cardiovascular.“El tratamiento de la obesidad se debe mantener a largo plazo y debe ser prescrito por un especialista, no tomar cualquier dieta y seguirla de manera intensiva en poco tiempo, como ésta”, aconseja Fernando Cordido. Desayuno: café y la mitad de un pomelo. Comida: medio pomelo, un huevo y una tostada. Té, café o leche. Cena: la mitad de un pomelo, dos huevos, una lechuga y tomate. Te o café.


15 - Dieta Pritikin. La pareja formada por Nathan e Ilene Pritikin diseñó, hacia 1975, esta dieta que se basa en la combinación de un severo programa de ejercicios y un régimen en el que se eliminan numerosos alimentos (grasas, sal de mesa, carnes rojas y grasas, pescados y aves saladas, hidratos de carbono refinados como azúcar blanca, fructosa, miel...) y aumenta la presencia de cereales integrales, leche desnatada, pequeñas raciones de carne magra, pollo o pescado. Iva Marques-Lopes considera que “es muy deficiente en proteínas de elevado valor biológico y lípidos. Además, es deficiente en vitaminas del complejo B, calcio y hierro”. Desayuno: cereales integrales, leche desnatada o de soja. Almuerzo: sopa de verduras. Comida: ensalada verde, coliflor al vapor y fruta fresca. Merienda: sopa de cebolla o ensalada de alcachofa. Cena: ensalada de lechuga y tomate, y espárragos frescos.


16 - Dieta Raffaella Carra. Su propuesta, que se imprimió en un libro editado en 1993, es un remedo de otras dietas y teorías de nutrición, como la ya tan repetida de no mezclar hidratos de carbono con proteínas. Aconseja comer la fruta como mínimo dos horas antes o dos horas después de la comida.El informe de la Comunidad de Madrid sobre dietas mágicas dice que “se basa en no mezclar jamás hidratos de carbono y proteínas, y con ideas pintorescas, como que todo lo que se consuma antes de las 8 de la mañana (límite improrrogable) no va a engordar”.Desayuno: todo lo que quepa en el cuerpo pero, recuerden, terminar antes de las 8 de la mañana. Media mañana: fruta (toda la que se quiera). Comida: arroz blanco y una pieza de fruta. Media tarde: fruta (toda la que se quiera). Cena: pescado a la plancha.


17 - Dieta Scarsdale. Creada en 1982 por Herman Tarnower, promete bajar entre dos y tres kilos en una semana. De los siete días, tres estarán dedicados a la ingesta exclusiva de pomelos (con la alternativa de sustituirlo por piña), ya sea en zumo o fruta. El rosario de prohibiciones que impone, con un estricto cumplimiento, atañe al veto de: arroz, patata, leche, dulces y azúcar, zumos, aceite, alcohol y bebidas carbónicas. Tarnower fue asesinado a tiros en la localidad neoyorquina de Purchase por una amante despechada. Elizabeth Taylor fue devota seguidora suya. Grande Covián afirmó que es una “dieta en la que principalmente se eliminan las grasas. Se apoya en el consumo proteico y es, por tanto, una dieta hiperproteica a base de carne magra, frutas y verduras, y que prohíbe leche, pan, arroz, patatas y dulces”.Desayuno: café o té y medio pomelo. Comida: carne magra, pollo o pescado (todo lo que apetezca). Ensalada de tomate, café o té. Cena: pescado asado, ensalada de lechuga y tomate, pomelo y melón.


18 - Dieta Shelton. Herbert Shelton fue otro de los defensores de la teoría de la combinación de alimentos, como se muestra en su libro de 1951 “Food Combining Made Easy”. Este doctor defendió la existencia de combinaciones que provocaban digestiones excelentes, buenas, regulares y malas, por lo que estableció asociaciones compatibles y prohibidas. Además de vetar alimentos como verduras con proteínas y cereales, establece normas como desayunar siempre a eso de las 8 de la mañana, y siempre fruta; comer entre las 12 y las 13 horas, momento en el que se tomarán pasta, arroz o legumbres; y cenar de las 19 a las 20 horas, a elegir entre carne, huevos o pescado. Fernando Cordido considera que “perder peso supone modificar a largo plazo los hábitos de vida. No sólo hacer dieta unos meses. El peso se debe perder de forma lenta, progresiva y siempre a expensas del tejido graso que sobra (no de los líquidos corporales, del músculo o del hueso)”.Desayuno: sandía. Almuerzo: ensalada verde, acelgas, calabaza y papas. Cena: ensalada verde, habas y frutas oleaginosas.


19 - Dieta de la Sopa. Se dice que la sopa mágica o comegrasas surgió en el Sacred Heart Memorial Hospital (EEUU), como prescripción para los pacientes que debían perder peso rápidamente para ser operados. La sopa consta de seis tomates, seis cebollas, un par de pimientos verdes, un ramillete de apio, repollo, una col pequeña, sal y pimienta. La Federación Española de Nutrición desenmascara a esta dieta al afirmar que “en realidad se trata de una dieta hipocalórica y nada equilibrada en nutrientes”.Dieta semanal: Primer día: sopa y fruta (excepto plátanos). Segundo día: verduras (excepto judías verdes, guisantes y maíz). En la cena, una patata cocida con mantequilla. Tercer día: toda la sopa, fruta y verduras que se pueda. Cuarto día: durante todo el día, comer al menos tres plátanos y beber toda la leche que se pueda, además de la sopa, claro. Quinto día: un filete de ternera a la plancha y al menos seis tomates durante la jornada. Sopa al menos en una comida. Sexto día: aumentar la cantidad de ternera a tres filetes si se desea, y comer todas las verduras que se quieran, con las excepciones anteriormente descritas. No olvidar la sopa. Séptimo día: arroz integral, zumo sin azúcar y verduras.


20 - Dieta South beach. De Arthur Agatston, del Centro Médico Mount Sinai de Miami, quien la llevó al libro “La dieta South Beach” (2004). Este médico culpa al azúcar en la sangre de ser la causa de la obesidad. En su plan de dos semanas la tónica general es la eliminación de los carbohidratos simples y azúcares. Suprime: arroz, frutas, pan, cereal, pasta, miel, leche, chocolate, cerveza, vino, refrescos, pasteles, galletas, dulces, patatas, zanahorias y maíz. A cambio, se asegura que puede tomarse toda la fibra y proteína animal hasta sentirte satisfecho. Se estructura en tres etapas. Ha cautivado a celebridades como Hillary Clinton. “La obesidad es una enfermedad multifactorial, crónica y de difícil curación definitiva. No es un problema estético. La pérdida de muchos kilos con métodos drásticos y restrictivos como el de South Beach suele facilitar el efecto yoyó”, estima Fernando Cordido sobre este régimen que prohíbe determinados alimentos. Desayuno: zumo de tomate, huevos escalfados y champiñones, dos lonchas de bacón, té o café descafeinado con leche desnatada. Media mañana: una porción pequeña de queso mozzarella. Comida: ensalada Caesar. Merienda: un bol con tomates “cherry”, pepino y queso natural. Cena: verduras asadas, ensalada aliñada con vinagre balsámico y crema de limón.


21 - Dieta de la Uva. Otra monodieta originaria de Estados Unidos, donde hacia 1929 una naturópata sudafricana, Johanna Brandt, publicó el libro “La dieta de la uva”. Se puede tomar esta fruta en la cantidad que se quiera durante una semana (entre dos y cuatro kilos al día). “Dieta aburrida, monótona y hasta peligrosa, ya que la deficiencia en numerosos nutrientes es una clara evidencia”, analiza Iva Marques-Lopes.Uvas para desayunar, uvas en la comida, la merienda y la cena. Mucha agua y alguna infusión para acompañar.


22 - Dieta Victoria Principal. La actriz y modelo estadounidense, más conocida como Pamela Ewing en la serie de televisión “Dallas”, propone en su libro “Diet Principal” (1987) una filosofía de la comida en la que uno debe preguntarse antes de enfrentarse a ella: ¿qué hace esto por mi cuerpo? Está muy basada en ensaladas, nutritiva, pero poco calórica. Grande Covián puntualizó en su informe para la Comunidad de Madrid que “su autora, una conocida actriz de cine cuyos conocimientos en nutrición desconocemos, aconseja no realizar la dieta durante la menstruación”. Desayuno: un huevo escalfado o cocido, una tostada con dos rodajas de tomate y un té o café descafeinado. Comida: ensalada california, dos varitas de pan y bebida. Cena: pollo marinado, media patata al vapor, una tostada y bebida.


23 – Dieta Weight watchers. Un ama de casa estadounidense, Jean Nideth, comenzó en los años 30 a reunir a amigas en su casa para animarse mutuamente en sus esfuerzos por perder peso. La iniciativa tuvo éxito y hoy los Weight Watchers o vigilantes del peso se apoyan unos a otros. Es una terapia de grupo moderada por antiguos obesos, con sesiones de pesaje semanal y de autocrítica. Entre los famosos que probaron la terapia se encuentra Sarah Ferguson, que ejerce de relaciones públicas de la cadena dietética. Fernando Cordido apunta a la necesidad de contar con verdaderos expertos a la hora de perder peso: “La dieta es un instrumento terapéutico importante, por lo que debe ser prescrita por un médico”. Desayuno: una fruta, un huevo o 30 gr de queso; 30 gr de cereales con leche desnatada, 30 gr de pescado, pollo o carne hervida, una porción de pan y agua mineral. Comida: elegir entre 120 gr de carne, pollo, o pescado y 240 gr de legumbres cocidas. Además, hortalizas, una porción de 30 gr de pan y agua mineral. Cena: elegir entre 90 a 120 gr de ave, carne, o pescado. Dos huevos, 60 gr de queso duro o semiblando, 180 gr de legumbres cocidas, hortalizas y agua mineral.


24 - Dieta The Zone. Hace furor entre las estrellas de Hollywood: Madonna, Sandra Bullock, Jennifer Aniston, Courtney Love, Cindy Crawford, Brad Pitt y Mathew Perry. “The Zone”, la biblia dietética del momento, está firmada por el doctor Barry Sears, Nobel de Medicina en 1982. El científico diseñó en 1995 un plan de adelgazamiento en el que se equilibran las grasas, proteínas y carbohidratos, en una proporción de 30%, 30% y 40%, respectivamente. Se apoya el consumo de grasas no saturadas, con la idea de que precisamente hacen falta grasas para perder peso y quemar lípidos. Se reducen azúcares, panes y almidones. Se basa en el antiguo régimen Banting, de 1863. Cordido no recomienda esta dieta por ser deficitaria en carbohidratos, calcio y fibra, y promueve la ingesta masiva de otros alimentos. “Para evitar la obesidad, no se deben comer más alimentos que los necesarios para el gasto energético”. Desayuno: tostadas de pan integral con jamón dulce o serrano (sin la grasa) y café solo poco cargado. Media mañana: una pieza de fruta (pera, manzana) y cinco almendras o avellanas. Comida/cena: pechuga pollo (120 gr), coliflor y cualquier fruta. Grasa: 12 aceitunas o cuatro cucharadas pequeñas de mayonesa light o una cucharada y media de aceite de oliva. Merienda: una barrita de las de régimen, siempre que lleve una proporción de proteína entre el 50% y el 100% de los hidratos de carbono. Cena: salmón (180 gr), brécol y cualquier fruta. Cuatro cucharadas pequeñas de mayonesa light.


25 - Dieta 3-D. En 2000, el diseñador Karl Lagerfeld apoyó la dieta del doctor francés Jean-Claude Houdret, y prestó su cuerpo al régimen (dice que adelgazó 42 kilos). El método, denominado Spoonlight, se basa en una dieta de proteínas mixtas, en la que se eliminan las carnes rojas y se estimula el consumo de pescados, crustáceos y mariscos. El libro “La dieta 3-D” cuenta la experiencia del diseñador alemán. “Los detalles de esta dieta hacen pensar que se producen carencias nutricionales y es perjudicial si la persona presenta previamente una enfermedad que muchas veces es desconocida, como diabetes o anemia”, juzga Fernando Cordido. Desayuno: tras tomar un vaso de agua, una manzana, un yogur con fresas, pan integral con mantequilla y zumo de naranja. Té o café con leche desnatada. Comida: lenguado hervido al limón, puerros hervidos con vinagreta y dos yogures naturales (o una pieza de fruta). Cena: verduras crudas con salsa de yogur, tortilla francesa de dos huevos y dos yogures naturales (o una pieza de fruta).
05/09/2004 5:55:00 - 70817 - 25545 - 24130

Tomado de: http://www.gordos.com/

sábado, 14 de noviembre de 2009

Válvula de escape...



Entrevista a Raquel Nogués:
“Comer es una gran válvula de escape”
A su consultorio, en el Centro Médico Teknon, llegan personas con un exceso de 40 kilos o más, casos difíciles que, por eso, no admiten dietas radicales. Trabaja con realismo.
Por: Àngels GALLARDO
- ¿Está superada la moda de estar extremadamente delgados?
- Ha cambiado. A mí me siguen pidiendo dietas para perder peso, pero ya no está de moda estar muy delgado. Las actrices de moda tienen de todo y bastante, las mires de frente o de perfil. Desde Catherine Zeta-Jones hasta Scarlett Johansson o Penélope Cruz. Y ellas son modelos que marcan tendencia. Pero una cosa es que sobren unos kilos y, otra, la necesidad de perder mucho peso por motivos de salud. Por obesidad.
- ¿Qué debería hacer un obeso?
- Lo contrario de lo que suele hacer:no someterse a pérdidas de peso rápidas, porque no las podrá mantener. Esas personas necesitan verdaderos cambios en la forma de alimentarse, y asumir que la tendencia a engordar la tendrán toda la vida. Yo doy pautas para frenar esa tendencia y mantenerla a raya.
–¿Cuál es su modelo de dieta?
- La que contiene todos los alimentos. Todos, aunque repartidos en varios días. No podemos hacer dietas ideales de un día, porque no se puede comer en 24 horas todo lo conveniente. Mis dietas llevan carne, pescado, legumbres, pasta, arroz... La única condición es que no se puede comer de todo siempre que apetece y en la cantidad que queremos.
–¿Habla de combinar los alimentos de forma distinta a la habitual?
–No. Hablo de no comer cada día alimentos que en porciones muy pequeñas concentran mucha energía.
Por ejemplo, las patatas fritas. No están prohibidas, y tampoco los huevos fritos, pero no podremos cenar cada día huevos y patatas fritas.
–Eso no sería una dieta disociada.
–No. La dieta disociada no permite mezclar ciertos alimentos en una misma comida. Por ejemplo, si tomas un plato de arroz –hidratos de carbono– no puedes comer, de segundo plato, carne o pescado. Esa separación, llevada al extremo, hace adelgazar, porque quien la sigue, en la práctica, lo que hace es comer básicamente proteínas, eliminando verduras e hidratos. Adelgaza, pero es una dieta desequilibrada.
–¿Y si no se lleva al extremo?
–Entonces, hasta cierto punto, una dieta disociada no está mal. Nuestras abuelas ya aplicaban ese estilo alimenticio: el día que había paella en casa era plato único, acompañado de una ensalada de lechuga. Cuando yo diseño una dieta de esas que llevan de todo siempre digo: «El día que coma pasta, no tome carne de segundo plato, sino ensalada».
–Se trata de separar, no de evitar.
–Claro. Si comes proteína por medio de un plato de legumbres o arroz, no necesitas volver a comer proteína después. Pero, si eso te lleva a comer dos bistecs y tres espárragos a mediodía, ya no estoy de acuerdo.
–¿Cuál es el principio científico que explica que esa dieta no engorde?
–No se sustenta en ningún principio científico. Simplemente, si comes un plato de arroz y después un cuarto de pollo, te alimentas más y engordas. Y si comes la mitad, adelgazas. Pero, insisto, en la práctica, quien sigue una dieta disociada no come arroz a mediodía y pescado por la noche, que sería lo adecuado, sino que evita los hidratos y toma proteína a todas horas.
–¿Cuál es su filosofía dietética?
–La de ir cambiando de alimentos sin prohibir ninguno. Si a un señor le apasiona el queso, no se lo puedes prohibir, porque, tarde o temprano, comerá queso. Le debes proponer que lo tome solo el domingo. Cosas lógicas. No es una filosofía mía, es un consejo universal.
–¿Triunfa su mensaje?
–Muy poco. No tenemos ninguna capacidad de convicción. Los anuncios de dietas extremas que ponen en peligro la salud tienen mucho más éxito que los nuestros. Ahora, por ejemplo, existe una dieta que está siguiendo media Barcelona, que consiste en comprar unos sobrecitos de proteínas que se han de tomar con minúsculas porciones de verdura. ¿Qué consiguen? Se pierde mucho peso en las primeras semanas.
–¿Y en las siguientes?
–El exceso de proteína provoca un aumento de acetona y ese desequilibrio, que se percibe en el aliento, quita el hambre. La pérdida de peso puede ser brutal el primer mes -de hasta 10 kilos– y, encima, no tienen hambre. Si se mantiene, esa alteración química es muy dañina, sobre todo si quien sigue la dieta es obeso y cardiópata. Y, además, no cambia los hábitos alimentarios.
–¿Su dieta, sí?
–Sí. Pero, haciendo lo que yo digo, tal vez perderán 12 kilos en un año, no en un mes. ¡Y es fantástico! Porque están aprendiendo a alimentarse bien. Pero eso no tiene atractivo.
–¿Qué función psíquica cumple la alimentación?
–¡Total! Nuestra sociedad todo lo celebra en la mesa, ya sea un negocio o una boda. Comer es una gran válvula de escape cuando estás nervioso. La persona tranquila lo tiene más fácil para comer con equilibrio. 25/06/2009 16:12:00 - 361 - 360 - 360
Tomado de: http://www.gordos.com/Salud/detalle.aspx?dieta=2854

¿Y esta semana?... 300 gramitos abajo sin ningún esfuerzo especial... o mejor dicho... uno muy grande... cuidarse...

Después de tanto tiempo "bregando" con mis amigos Babosa y Cagüayo... hoy me ha dejado de funcionar la página para hacer la "regleta" y no me ha quedado más remedio que buscar otra... que al final es lo mismo... pero no es igual... Lo peor de todo es que todas las regletas anteriores las he perdido tambíen, creo que porque a partir de ahora sólo tendrán vigencia por 6 meses, así que las he tenido que cambiar todas... sorry... aparece en escena Doña Zanahoria... con carácter retroactivo, supliendo carencias...


Reglette perso regime

sábado, 7 de noviembre de 2009

El Síndrome del Atracón...

El síndrome del atracón:

No es simplemente una costumbre más o menos estrafalaria o fastidiosa, sino un auténtico trastorno de la conducta alimentaria, que puede tener importantes efectos perjudiciales sobre nuestro peso y, por tanto, sobre nuestra salud.
El síndrome del atracón (que no hay que confundir con el síndrome del comedor nocturno), consiste en un impulso irrefrenable de comer, ingiriendo una gran cantidad de comida en poco tiempo, generalmente menos de dos horas. Tras ello, la persona afectada siente culpa y desánimo aunque, a diferencia de la bulímica, no realiza estrategias compensatorias inadecuadas, como la incitación al vómito, los laxantes, o el ejercicio exagerado. Otra diferencia con la bulimia es que ésta suele presentarse en mujeres, mientras el atracón puede hacerlo en ambos sexos.
Es un auténtico trastorno de la conducta alimentaria, como la anorexia o la bulimia, según ha quedado de manifiesto en el I Congreso de la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética, celebrado recientemente en Madrid. Si bien no tiene consecuencias tan graves como la anorexia, es un trastorno en alza en cuanto al número de casos detectados.
El doctor Miján de la Torre, del Servicio de Medicina Interna (Nutrición) del Hospital General Yagüe de Burgos, indicó en el citado Congreso que el trastorno por atracón puede estar presente hasta en el 50 % de los grandes obesos. Aunque la obesidad no es, en sí misma, un trastorno de la conducta alimentaria, ciertos trastornos como el atracón sí que pueden ser causa de dicha obesidad en algunos casos.
Para establecer que una persona sufre este trastorno, se atiende, entre otros criterios, a la frecuencia de los episodios, que deben repetirse al menos dos días a la semana, durante un mínimo de seis meses. Como todos los trastornos alimentarios, el síndrome del atracón tiene un carácter psiquiátrico, según el doctor Miján. En cuanto a sus causas, se debe a una predisposición genética asociada a factores psicológicos, ambientales o sociales.
Fuentes: El Medico Interactivo y Azprensa, 2005.


El síndrome del atracón causa el 40% de los casos de obesidad en España
La dolencia afecta sobre todo a las mujeres adultas con problemas de ansiedad. El 5% de la población padece este trastorno, que es cada vez más común.
P. S./COLPISA. BARCELONA
SÍNDROME DEL ATRACÓN
Síntomas: Se trata del abuso de la comida o la indulgencia excesiva y fuera de control frente a los alimentos.
Afectados: El 5% de los españoles lo padecen, un porcentaje mayor que el de enfermos de anorexia (2%) o bulimia (4%).
Grupo de riesgo: Mujeres adultas con problemas de inestabilidad emocional, inseguridad y baja autoestima.
Síntomas: Dificultades para controlar la ansiedad, el sobrepeso y la obesidad.
El síndrome del atracón alimentario causa el 40% de los casos de obesidad en España, según un estudio elaborado por la Fundación Anorexia y Bulimia (ABB) hecho público ayer en Barcelona. El atracón es un trastorno alimentario que los médicos consideran grave, un síndrome que cada vez es más común. En la actualidad, según los especialistas, es el desorden de alimentación de mayor incidencia y, según diversos estudios, afecta hasta al 50% de las personas que siguen un tratamiento para adelgazar.
En términos médicos, atracón se ha definido como «abuso de la comida» o «indulgencia excesiva y fuera de control» frente a los alimentos. Según la fundación ABB, en el territorio español el 2% de la población padece anorexia, el 4% bulimia y el 5% sufre trastorno por atracón.
La entidad señala también que este síndrome afecta mayoritariamente a las mujeres de edad adulta que sufren problemas de inestabilidad emocional, inseguridad y baja autoestima. Otro factor que puede presentarse es el ansioso depresivo.
Según la investigación, la persona que sufre esta enfermedad puede ser calificada como comilona compulsiva, ya que se enfrenta a la sensación de pérdida de control con la comida. En general, los pacientes con esta dolencia tienen también serias dificultades para controlar la ansiedad, el sobrepeso y la obesidad.
La directora de la Fundación Anorexia y Bulimia, Raquel Linares, explicó en la presentación del informe que «el tratamiento de este tipo de trastorno alimentario no sólo supone la superación de un problema de salud, sino que implica una gran mejoría en la calidad de vida de las personas tratadas, ya que una vez recuperadas incrementan su autoestima, se socializan más y empiezan en muchos sentidos una nueva vida».

¿De mi?... bueno... esta semana poco a poco... cien gramitos menos, que no es nada aparentemente apreciable, aunque si me llevó a retomar nuevamente la estela de los "sesenta y", lo cual no me parece mal... y así queda la cosa:


Reglette perso regime