Mi Evolución... desde el principio hasta el día de hoy:

sábado, 29 de octubre de 2011

Cirugía Bariátrica: La oportunidad de volver a empezar

Desde el año 2003, el Centro de Tratamiento de la Obesidad UC ofrece una oportunidad concreta para enfrentar esta compleja realidad. Mediante un equipo multidisciplinario especialista en el tema, la enfermedad es abordada de forma integral, considerando los aspectos físicos, psicológicos y nutricionales del paciente.Para Fernando Botero, reconocido pintor y escultor colombiano, la representación de personas como figuras corpulentas, incluso claramente obesas, es una constante que le ha valido la admiración del mundo entero. Sin embargo, la realidad de quienes sufren esta condición es muy distinta.
En un país donde se estima que para este año existan más de 4 millones de chilenos obesos, y donde un 20 por ciento de los niños -según cifras del Minsal- padecen esta enfermedad, un tratamiento efectivo y perdurable en el tiempo se hace indispensable.
Según el doctor Gustavo Pérez, Director Médico del Centro de Tratamiento de la Obesidad UC (CTO-UC), la cirugía bariátrica es una oportunidad concreta, más allá de la disminución en el peso: “En sus orígenes el objetivo primordial era lograr la baja de peso, pero en la actualidad esta visión ha cambiado. Hoy el concepto se ha extendido a cirugía bariátrica y metabólica, debido a los profundos efectos de estas operaciones en alteraciones como las dislipidemias (colesterol y/o triglicéridos altos) y la diabetes mellitus tipo 2, por ejemplo”.


Un tratamiento integral
La cirugía bariátrica es una buena alternativa, pero no está indicada en todos los casos. Por eso, para saber si una persona es candidata se necesita una evaluación estricta de un equipo multidisciplinario, compuesto por cirujanos digestivos, nutriólogos, nutricionistas, psicólogos y kinesiólogos.
Esto es lo que ofrece el Centro de Tratamiento de la Obesidad UC, certificando con ello una atención segura y de calidad. A juicio del doctor Pérez, “a grandes rasgos, los principales requisitos son poseer un Índice de Masa Corporal (IMC) sobre 40 o superior a 35, con enfermedades asociadas, y haber seguido un tratamiento médico previo sin éxito. Sin embargo,
pueden surgir otro tipo de indicaciones quirúrgicas, como es el caso de personas con diabetes de difícil manejo”.

Una vez que el paciente ha sido aprobado para la operación, es necesario que él tome medidas para alistarse de forma adecuada. “Si bien esto varía según la persona, en esta etapa es fundamental generar cambios en el estilo de vida, que permitan mantener la baja de peso y la salud en el tiempo”, asegura el doctor Pérez.
Mucho más que adelgazar
Además de la pérdida de peso, la cirugía bariátrica tiene efectos positivos en otras áreas. Con su ayuda, hay una mejoría importante de males asociados como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, síndrome metabólico y dislipidemias. También baja el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, osteoarticulares, algunos tipos de cáncer y, asimismo, crece la expectativa y calidad de vida.
Por otro lado, el impacto psicológico luego de la operación es muy potente. “Cambia la auto-percepción del paciente y de cómo lo ve el resto. Muchos vuelven a retomar actividades que hace años no hacían, se atreven a practicar deporte, a usar ropa distinta. Sienten que vuelven a tomar el control de su vida. Por eso es tan importante que los pacientes sean guiados por psicólogos preparados, que los ayuden a enfrentar las dificultades que puedan surgir y a reforzar los logros obtenidos”, dice el doctor Pérez.
Adiós a los kilos de más . A los tres meses de la cirugía ya se pueden ver cambios notorios en la baja del exceso de peso. Al año, esta disminución alcanza entre un 70 y un 90 por ciento. Pero esto no ocurre por arte de magia, como explica el doctor Pérez: “Todo se consigue siempre y cuando el paciente haya adquirido hábitos de vida saludable, con una alimentación sana y actividad física. La operación por sí sola no garantiza el éxito. La mantención en el largo plazo está estrechamente ligada al cambio en el estilo de vida para siempre”.
Lo que hay que saber
En Chile hay distintos tipos de cirugía bariátrica. Entre ellas están:
Bypass gástrico: se reduce la capacidad del estómago, conectándolo directamente a una parte del intestino delgado. Se limita la ingesta de alimentos y se disminuye su absorción.
Gastrectomía en manga: se extrae un segmento del estómago, dejando una manga con capacidad de 100 a 200 ml. Se ingiere menos comida, sin alterar el tránsito intestinal.
Endobarrier: se coloca, por vía endoscópica, una endoprótesis en los primeros 60 cms. del intestino delgado. Los alimentos llegan más rápido al otro extremo del intestino y sin digerir.
Banda gástrica ajustable: se coloca una banda en la par te superior del estómago, dividiéndolo en dos porciones. Decrece la capacidad de ingesta y el paciente se siente satisfecho antes.
Balón intragástrico: se coloca un globo de silicona que se infla con suero fisiológico entre 400 y 700 ml.,ocupando una gran par te de la capacidad gástrica. La saciedad es mayor con menos alimento.

Fuente: Revista Salud UC
Tomado de:http://www.obesidaduc.cl/2011/08/cirugia-bariatrica-y-obesidad-la-oportunidad-de-volver-a-empezar/

sábado, 22 de octubre de 2011

La cirugía bariátrica no es una solución mágica

Tratamiento integral de la obesidad

1/07/2009
Cirugía para adelgazar
La obesidad, como toda enfermedad, indica que la persona no está en armonía. Una piedra en el equilibrio interior se manifiesta en el cuerpo como una señal de alerta para que se le presente atención. Inmediatamente, la persona busca una solución mágica para aliviar su angustia, pudiendo recurrir así a métodos dañinos para su salud.
Es así como se crea un gran comercio en torno a la obesidad. Muchas personas lucran con la enfermedad, ofreciendo soluciones inútiles a costos altísimos, asegurando que obtendrán resultados milagrosos sin esfuerzo. La realidad es que todos los tratamientos para adelgazar requieren compromiso y dedicación por parte del enfermo, y el enfermo no se va a curar de la noche a la mañana.
El paciente obeso recurre a los medicamentos y a todo tipo de productos engañosos como pendientes que dicen controlar el apetito, plantillas para el calzado, fajas y cremas reductoras, etc. En ocasiones, estos productos generan un gran efecto a nivel psicológico: la autosugestión, por la cual el paciente comienza inmediatamente a controlar su forma de alimentarse o cambia de pautas de ejercitación, pudiendo obtener algún resultado. Desde luego, no debemos adjudicar los logros al “producto milagroso”, sino al mismo obeso.
En la actualidad, las cirugías para la obesidad son vistas como las nuevas soluciones mágicas. El obeso cree erróneamente que, al operarse, desaparecerán mágicamente sus problemas y podrá bajar de peso sin esfuerzo. Pero debemos recordar que este procedimiento es sólo un complemento de un amplio tratamiento en el que intervendrán psicólogos (y psiquiatras, de ser necesario), médicos nutriólogos y clínicos.
Como la obesidad es una enfermedad multifactorial, su tratamiento no puede acotarse exclusivamente a la realización de una dieta o un plan de ejercicio físico. Si bien la cirugía bariátrica es efectiva en la mayoría de los pacientes, requiere de voluntad y de la aceptación del tratamiento médico post-quirúrgico. Muchas de las complicaciones posteriores responden al incumplimiento de las recomendaciones del especialista. Platique con su médico.

Colaborador invitado: Dr. Hector Bernalwww.adios-obesidad.com
Sobre el Autor: Hector Bernal es Médico Cirujano especialista en cirugía metabólica y de obesidad. Miembro de la federación Internacional de Cirugía de Obesidad (IFSO). Profesor titular en la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma de Chihuahua en Chihuahua México.

Tomado de: http://www.aperderpeso.com/la-cirugia-bariatrica-no-es-una-solucion-magica/

sábado, 15 de octubre de 2011

Cuatro décadas con la obesidad

Isabel F. Lantigua | Madrid
Actualizado domingo 28/08/2011 08:09 horas

  • Si continúa la tendencia actual, en 2050 el 60% de los hombres será obeso
  • Ingerir 100 calorías menos cada día ayuda a perder peso sin problemas

  • Uno de cada tres adultos en Estados Unidos es obeso. Uno de cada cuatro en el Reino Unido y Australia. Siete de cada 10 en Tonga. Las cifras varían según los países, pero casi ninguno se libra de esta epidemia de exceso de kilos. Ni siquiera los países de bajos ingresos, donde junto con personas que sufren desnutrición extrema hay otras que padecen enfermedades propias de la obesidad. Paradojas de un mundo globalizado. Un número especial de la revista 'The Lancet' analiza la situación presente y futura de esta amenaza para la salud.
    Según recuerda el profesor Boyd Swinburn, del Centro de Prevención de la Obesidad de la Universidad Deakin (Melbourne, Australia) y colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los países ricos la epidemia de obesidad "comenzó en la década de los 70 y principios de los 80, cuando la gente empezó a gastar más en comida y, por tanto, a consumir más".
    En los países de medianos y bajos ingresos comenzó más tarde pero se propagó más rápido. La llegada de la llamada 'comida basura', más barata que los productos sanos, es uno de los factores clave para explicar los kilos demás. Pero no el único. "Influyen también aspectos ambientales, genéticos y de comportamiento", reconoce Swinburn, para quien, hasta el momento "ningún país puede considerarse un ejemplo a seguir por sus éxitos a la hora de reducir la obesidad de su población".


    En la actualidad se calcula que 1.500 millones de adultos tienen serios problemas de peso, a los que se suman 170 millones de niños. Esta epidemia es responsable de entre el 2% y el 6% del gasto sanitario de los países, ya que aumenta el riesgo de padecer distintas enfermedades, como diabetes o trastornos coronarios. Los expertos alertan de que si continúa la tendencia actual, la situación será insostenible dentro de 20 años.
    Así lo estiman Claire Wang, de la Universidad de Columbia (Nueva York, EEUU) y Klim McPherson, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), en otro de los estudios. Sus países son los lugares desarrollados con las tasas más altas de obesidad, con 99 milllones de obesos en EEUU y 15 millones en Reino Unido.
    Para 2030, si nada cambia, las cifras aumentarán hasta los 165 millones y los 26 millones, respectivamente. El nuevo número supone que se tendrá que lidiar con 7,8 millones de casos nuevos de diabetes, 6,8 millones extra de enfermos coronarios y 539.000 casos nuevos de cáncer en EEUU. Para el Reino Unido, serán 668.000 casos extra de diabetes, 461.000 de enfermedades cardiacas y 130.000 tumores.
    Para Steven L Gortmaker, de la Escuela de Salud Pública de Boston (EEUU) "las intervenciones para revertir esta epidemia tienen que liderarlas los gobiernos, aunque cuenten con la colaboración de ONG, la sociedad civil y otras instituciones". Según explica, "las acciones prioritarias y más eficaces pasan por prohibir la publicidad de refrescos y fast-food dirigida a los niños y por gravar con más impuestos a estos productos". Asimismo indica que las autoridades "deberían fomentar la práctica de ejercicio físico y facilitar las instalaciones para tal fin".

    Dietas irreales

    Expertos del Instituto Nacional de Diabetes y de Enfermedades Digestivas de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EEUU consideran que durante décadas los médicos y nutricionistas se han basado en una premisa incorrecta para desarrollar sus programas de adelgazamiento.
    Sólo han tenido en cuenta el número de calorias ingeridas pero no así los cambios que se irían produciendo en el metabolismo, "por lo que generaban expectativas poco realistas en los obesos, que pensaban que iban a perder kilos muy rápido", cuenta el doctor Kevin Hall. Para este experto no es necesario hacer grandes esfuerzos ni dietas estrictas. Basta con "reducir el consumo de 100 calorías diarias para perder peso de forma considerable y sostenida en el tiempo".
    "Por ejemplo, sólo con quitarnos la chocolatina diaria o el bollo de la merienda nos haría perder 11 kilos en tres años casi sin darnos cuenta", explica. Pero si nadie se toma en serio el problema, para el 2050, el 60% de los hombres y el 50% de las mujeres serán obesos. Dejando al margen al tabaco, la obesidad es la principal causa prevenible de enfermedades en muchos países.

    Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/08/25/nutricion/1314298853.html

    sábado, 8 de octubre de 2011

    Chequeo a las grasas

    Laura Tardón | Madrid
    Actualizado jueves 22/09/2011 09:14 hora

  • Pequeños cambios en la dieta bastan para reducir las grasas saturadas
  • El riesgo de sufrir problemas cardiovasculares desciende hasta un 14%

  • Aceite de oliva en lugar de mantequilla, y mejor leche semi-desnatada que entera. Pequeñas modificaciones en la dieta diaria logran reducir las grasas saturadas y con ello el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, hasta un 14%. Así lo desvela una revisión que ha analizado la evidencia científica que existe sobre el tema y en la que se han estudiado los datos de más de 62.000 personas.
    El trabajo ha sido publicado en la revista 'Cochrane Collaboration', editada por una prestigiosa organización internacional dedicada a revisar sistemáticamente la literatura científica.
    Para llegar a esta conclusión, un grupo de expertos de las universidades de Bristol y Durham (ambas en el Reino Unido) analizó las principales bases de datos médicas sobre el efecto que tiene la reducción o la modificación de las grasas totales, saturadas e insaturadas (poliinsaturadas y monoinsaturadas) en la mortalidad total, las muertes cardiovasculares, las enfermedades coronarias, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer.
    Ninguno de los estudios revisados, que incluían la participación de más de 62.000 personas, demostró tener algún tipo de influencia sobre los anteriores aspectos excepto en el riesgo de cardiopatía, que disminuía en un 14%. "De los trabajos revisados, aquellos en los que se redujo la grasa total no tuvieron ningún efecto sobre los eventos cardiovasculares. Sin embargo, sí se observaron menos problemas coronarios cuando se rebajaban las grasas saturadas", afirman los autores.
    Efectivamente, asevera Pedro Mata, presidente de la Fundación de Hipercolesterolemia Familiar (FHF) y médico internista de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, "consumir menos grasas saturadas (procedentes de las carnes grasas o de la mantequilla, por ejemplo), bien a través de su reducción o sustituyéndolas por insaturadas (aceites vegetales excepto el de coco y el de palma), aminora el colesterol entre un 10%-15%, reduce la presión arterial, mejora la sensibilidad a la insulina y disminuye la susceptibilidad a la oxidación (el efecto contrario podría producir daño en el endotelio vascular, aumentar el envejecimiento y la tendencia a desarrollar tumores)".
    Lo que importa es la calidad de la grasa, aseguran los expertos. Como recuerda la revisión, la dieta ideal debe contener un 30% de grasas. La proporción adecuada consiste en que de ese 30%, "menos del 9% sean saturadas, entre el 15% y el 20% monoinsaturadas (aceite de oliva) y menos del 7% polinsaturadas (aceites de pescado, de soja, girasol o maíz)", señala el doctor Mata.
    No se trata de prohibir alimentos, aclara el especialista, sino de intentar "no tomar (o hacerlo sólo puntualmente) mantequilla ni quesos grasos, evitar carnes grasas, disminuir el consumo de embutidos y procurar no consumir precocinados ni grasas vegetales de origen animal, muy presentes en la bollería industrial". Por el contrario, es recomendable el consumo de lácteos y derivados semidesnatados o desnatados, carnes magras y entre tres y cinco cucharadas de aceite de oliva virgen al día.

    Imagen de archivo con varias muestras de mantequilla. | El mundo

    Intereses industriales

    Teniendo en cuenta que "los intereses de la industria de las grasas son tremendos, incluso más importantes que los de las farmacéuticas", es importante estar pendiente de los etiquetados que puedan llevar a confusión, como ocurre en aquellos alimentos que tienen ‘grasas vegetales’. Al contrario de lo que pueda parecer, no siempre son más saludables. De hecho, se pueden a estar refiriendo a aceites de coco o de palma, que son grandes aliados del colesterol.
    Dependiendo del país y de los alimentos disponibles, las recomendaciones serán distintas. En Inglaterra no tienen aceite de oliva sino de girasol y en países asiáticos aconsejan el aceite de soja. "Lo que ocurre en este último caso es que lo compensan porque no toman apenas alimentos de origen animal”, aclara el galeno. En España, la recomendación sería el aceite de oliva virgen, “que aparte de ser monoinsaturado, contiene antioxidantes".
    ¿Pero cuánto tiempo es necesario mantener una dieta adecuada para obtener los beneficios cardiosaludables? Después de recabar toda la información disponible, los investigadores observaron que el efecto protector de una dieta con grasas de calidad ejerce su papel a partir de los dos años de seguimiento. Precisamente, como la mayoría de los trabajos examinados eran de un promedio de estudio de seis meses, señala Pedro Mata, "para demostrar realmente el efecto de las grasas en la salud cardiovascular, la mortalidad y el desarrollo de cáncer, los estudios de la revisión deberían contar con un seguimiento de unos cinco o seis años".

    Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/09/21/nutricion/1316625217.html

    sábado, 1 de octubre de 2011

    Cirugía bariátrica, ¿sólo una cuestión de peso?

    Actualizado miércoles 22/04/2009 13:15 (CET) 

    CRISTINA G. LUCIO
     
    MADRID.- La pérdida de peso obtenida no es lo único que importa tras una cirugía bariátrica; para comprobar la efectividad de la operación hay que tener en cuenta otros aspectos, como la mejora en la calidad de vida del paciente. Esa es la principal conclusión de un estudio que aparece esta semana en las páginas de la revista 'Archives of Surgery'.
    El trabajo, coordinado por Michel Suter, del Hospital de Chablais (Aigle-Monthey, Lausana, Suiza), comparó el caso de 492 pacientes con obesidad mórbida (su índice de masa corporal –IMC- era superior a 40) con el de 133 individuos superobesos (IMC mayor de 50). Todos ellos se habían sometido a una cirugía bariátrica, concretamente a un bypass gástrico en Y de Roux laparoscópico.
    Entre otras variables, los investigadores evaluaron la cantidad de peso perdida, la mejora en la calidad de vida y el impacto de la intervención sobre otras enfermedades o trastornos padecidos por los participantes.
    Los resultados de su trabajo pusieron de manifiesto que los individuos con obesidad mórbida lograron reducir su peso en un 34,7% a los 18 meses de la invtervención. Seis años después, este grupo había conseguido unas pérdidas medias del 30,1% del peso corporal.
    Por su parte, los pacientes superobesos habían adelgazado a los dos años y medio un máximo del 37,3%; tras seis años, la reducción de peso alcanzaba al 30,7%.

    Un equipo de cirujanos realiza una operación de reducción de estómago. (Foto: EL MUNDO)

    Resultados similares

    Pese a que las pérdidas fueron ligeramente mayores entre los individuos superobesos, el índice de masa corporal medio de este grupo siguió siendo significativamente más alto que el del resto dado su mayor sobrepeso inicial.
    “Entre el 85 y el 90% de los individuos con obesidad mórbida consiguieron llegar a un IMC inferior a 35, mientras que menos del 50% de los superobesos lo consiguieron. De ellos, el 25% se mantuvo en el rango de obesidad mórbida”, explican los investigadores.
    Pese a estas diferencias, los investigadores comprobaron que la evolución de enfermedades asociadas a la obesidad, como las alteraciones del colesterol o el metabolismo de la glucosa era similar en ambos grupos.
    Las mejoras en la calidad de vida de los pacientes tras la intervención también fue similar entre los participantes, pese a que unos habían conseguido reducir considerablemente su nivel de obesidad.
    "La reducción del peso o el IMC residual no es lo único importante. Otros aspectos de los resultados de la cirugía bariátrica deben ser evaluados para sacar una conclusión significativa de la efectividad de la operación", comentan los investigadores en su trabajo.
    Pese a todo, estos autores remarcan que, para ratificar los resultados de su trabajo deben llevarse a cabo nuevas investigaciones, ya que en su trabajo sólo se ha tenido en cuenta una determinada técnica de cirugía.
    En un artículo que acompaña a este trabajo en la revista médica, el especialista en cirugía de la Universidad de Wisconsin (EEUU), Jon Gould, coincide con los autores en señalar que la cirugía bariátrica es "más que una operación de pérdida de peso".
    "La comunidad de especialistas debería enfatizar los cambios en la salud y la calidad de vida que se consiguen con estas operaciones", concluye.

    Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/04/22/corazon/1240391784.html