Mi Evolución... desde el principio hasta el día de hoy:

viernes, 4 de julio de 2008

Crónica de una gastrectomía tubular anunciada IV...

La segunda noche fue mejor que la primera... un par de "despertadas" para cambiar de posición, otra para el cambio de la botella de suero... y poco más...
Hoy ha sido un día plagado de buenas noticias...
La primera buena noticia del día, durante la visita mañanera de mi Cirujano, es que iba a ir fuera la sonda urinaria... mmmmmmm... que alivio cuando te sientes "libre" al menos de una de las "ataduras"... sobretodo de esta... por razones "virílicas" obvias...
La segunda buena noticia es que me redujeron al mínimo la dósis de calmantes, de 5 a 3, advirtiéndome que avisara al menor síntoma de dolor. Afortunadamente, no hizo falta avisar... no sentí más molestias que las que considero normales... y de dolor, nada.
La tercera buena noticia viene ligada con la primera... liberado de la sonda urinaria me incorporo en la cama y mi Cirujano se percata de mis "antiestéticas" medias "antitrombos"... ¿y qué haces con las medias puestas todavia?... me dice, si ya estás levantándote a caminar, ya no las necesitas... son sólo para cuando estás en cama sin levantarte para evitar la posible formación de algún trombo... duraron las medias en mis piernas aproximadamente la mitad del tiempo que duraría un merengue en la puerta de un parvulario... como podrás imaginar... (lo siento Myri, ahora que se que las hacen en la Compañía donde trabajas)... de todos modos, cumplieron buenamente su función...
La cuarta buena noticia llegó con la enfermera, que irrumpe en la habitación con una gran jeringa hasta el tope de azul de metileno... ¡la segunda prueba de estanqueidad! (la primera la hacen en quirófano). No me preocupo temiendo la ingestión de aquel líquido azul marino y su evidente sabor desagradable porque supongo que la insuflen por la sonda nasogástrica, y efectivamente, así sucede, sin más pena que gloria... y además, la prueba requiere de la desconexión de la bolsa de la sonda nasogástrica... ¡una menos!... aunque la sonda aun quedó en su sitio... ahora, a encomendarnos a todo el santoral bendito para que no vaya a salir nada de "azul" por el drenaje de mi tripa... y a partir de ahora, además... ¡¡¡a mear de color verde se ha dicho!!!
Pasan las horas y el "liquidito" que expele el drenaje sigue claro y despejado como sol de primavera, mientras que la orina cada vez se torna más verde oliva... buena señal... todo estaba funcionando como debía de ser... como Dios manda, que diría mi abuela...

Pero no creas que las buenas noticias terminaron por hoy... En su visita de por la tarde (porque mi Cirujano también viene por las tardes a "darme una vueltecita") me estuvo comentando pormenores de la operación, y me decía que ya el hígado, que en una ecografía previa al régimen preoperatorio me había dado un poquito graso, ya estaba completamente limpio. Con esto ya serían dos "tantos" anotados a mi favor: uno, mi hígado limpito de grasa, y dos, mi hipertensión, que se ha normalizado repentinamente desde mi entrada al Hospital sin necesidad de la medicación que tenía indicada desde hace más de 7 años con la cual la controlaba... esto significa que elimino de mi rutina diaria las tres pastillas que tenía que tomar para la hipertensión.
De paso, revisó como iba la prueba de estanqueidad, constatando que las secreciones colectadas en la bolsa del drenaje no parecían tener rastros de azul de metileno... aunque debíamos seguir esparando hasta mañana para estar bien seguros.