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sábado, 29 de agosto de 2009

Algo está boicoteando tu dieta...

Cumpliendo lo prometido a Gordita Simpática la semana pasada (GS, como yo le digo de cariño) aquí va un artículo que de cierta manera está relacionado con algunos factores de nuestro entorno que sabotean nuestra dieta... espero que les guste y les resulte de utilidad, o al menos, que les entretenga... ahí va.
Publicado el 21.10.2008
Algo está boicoteando su dieta...
¿Su esfuerzo para adelgazar está perdiendo efectividad?
Hay factores silenciosos que pueden conspirar contra su programa para bajar de peso. No se deje vencer. ¿La estrategia? Identificarlos y hacer los ajustes necesarios para salir airoso de esas pequeñas batallas.
Usted pone todo su empeño en hacer las cosas bien: sigue el plan de comidas, sale a caminar, participa en un grupo. Sin embargo, últimamente cada vez que se sube a la balanza se lleva una desilusión...
"¡Claro - se dice - fue el asadito del domingo... porque mis amigos no entienden mi situación y llenan la parrilla de tentaciones!" , o se repite el error... "¡En casa siempre hay de todo para comer!".
Sus respuestas podrían tener algo de verdad, pero lo cierto es que usted desea y necesita bajar esos kilos que se ha propuesto, y por eso le conviene asumir con determinación la responsabilidad de su plan...
Si hay factores externos que están influyendo negativamente, lo mejor es reconocerlos y buscar modos efectivos de actuar sobre ellos para seguir adelante.
* El matrimonio
¡Su pareja no es el/la culpable! ¿O le está dando de comer a usted en la boca?
Sin embargo, es cierto que muchos hombres y mujeres engordan al casarse (entre 3 y 4 kilos en los dos primeros años de matrimonio, según un estudio). En parte, esto se explica porque parece haber quedado atrás la etapa de impresionar al otro con la apariencia y surgen nuevos hábitos como sentarse en el sofá a mirar televisión mientras picamos algo. ¿La solución? Aguzar el ingenio y recuperar la necesidad de agradarle a otro. Busque algo que lo/la estimule: que las chicas del gimnasio elogien sus abdominales, o volver a ponerse los vestidos que le quedaban tan bien... Además, cuando se descubra picando algo pregúntese por qué está comiendo: ¿aburrimiento?, ¿costumbre?. La respuesta le dará pistas.
Y haga ejercicio: sentirse ágil ayuda a recuperar la motivación.
* El embarazo
Los futuros padres suelen acompañar a su esposa en el aumento de peso durante el embarazo..., y lo que es peor, el ciclo se repite con cada hijo. ¿La solución? Lea los libros sobre embarazo que tiene su mujer. Por lo general, contienen buenos consejos sobre nutrición. Recuerde que si ella se puede permitir algunos antojos, ¡usted no!. Prepárese para la paternidad como para una competencia deportiva: no será tan distinto. Refuerce su rutina de ejercicio físico, ya que una vez que nazca el bebé será mucho más difícil.
* Los hijos
La presencia de chicos en la casa aumenta considerablemente la posibilidad de que haya tentadora comida chatarra, y que parte de ella vaya a parar a su boca. ¿La solución? ¡Madure! No es lo mismo una golosina para sus hijos, que la quemarán en una hora, que para usted, que la acumulará como grasa. Lea la información nutricional de la etiqueta antes de abrir el paquete. Por otra parte, ¡practique la responsabilidad de dar el ejemplo comiendo sano y haciendo ejercicio!. Sus hijos se lo agradecerán con el tiempo.
* Dormir mal
No poder conciliar un sueño profundo inhibe la producción de hormonas de crecimiento, que pueden conducir a síntomas prematuros de la mediana edad: obesidad abdominal, menor masa muscular, menor fuerza y capacidad de ejercicio. ¿La solución? Haga ejercicio por la mañana en lugar de por la tarde, suspenda el café de la tarde y noche. Saque la TV del cuarto, mantenga el volumen bajo y apáguela media hora antes de ir a la cama. Lea, haga un ejercicio de relajación, estire los músculos, tome un té de tila.
* El estrés
Hace saltar los niveles de la hormona cortisol, que le indica a su cuerpo que almacene la grasa. Algunas personas tratan de aliviar el estrés comiendo alimentos grasos, lo que complica la situación. Además, comer aumenta la insulina, lo cual, en combinación con el cortisol, conduce a mayores depósitos de grasa. ¿La solución? Coma refrigerios con bajo índice glucémico, que liberan el azúcar más lentamente, por ejemplo, almendras o avellanas. Relájese. Quince minutos de actividad intensa, como saltar a la soga, pueden aliviar la tensión después del trabajo.
* Los amigos
Son una de las mayores amenazas de la dieta: nunca falta el asadito, la fiesta o el choripán en la cancha. Incluso a veces parece que les divirtiera sabotear nuestra dieta. ¿La solución? Coma una barrita de cereal antes de encontrarse con ellos para sentirse más saciado, y tome un vaso de agua por cada vaso de cerveza. Además, es útil que les pida ayuda. Explíqueles la situación y encontrará más comprensión de la que espera. Lo ideal sería conseguir que uno de sus amigos haga dieta y ejercicio con usted: juntos es más fácil vencer las tentaciones.


Para mi esta semana ha sido de esas que yo llamo "semanas planas"... vamos... "que ni fú ni fá"... ayer, que me pesé de extraperlo, pesaba 100 gramitos menos, pero hoy, que es la que vale... peso lo mismo que el sábado pasado... una tengo a mi favor, y es que aumentar, lo que se dice aumentar, no he aumentado... (me recuerdo al endocrino que tuve hace algunos años, que me tuvo sufriendo a golpe de xenical la friolera de veinticuatro meses, que se dice fácil, y con el que no bajé ni una triste onza... si me mantenía ¡bien! porque no había subido... y si subía ¡bien! porque podía haber subido más... lo que nunca supe fue su reacción cuando algún paciente bajaba algún gramo... pues como les dije antes, este no fue mi caso... eso si, "fortaleza esfinteriana" toda la que quieras... de tanto aguantar las diarreas del xenical hasta llegar al WC más cercano...