Mi Evolución... desde el principio hasta el día de hoy:

sábado, 2 de enero de 2010

Primer post del dos mil diez...

El comienzo de rigor en estas fechas...

¡Feliz Año Nuevo!
¡Muchas cosas buenas para todos en este año que comienza!
¡Salud, trabajo, prosperidad, amor... y dinerillo, que siempre ayuda!


Bueno... se van superando las Navidades... ya sólo nos quedan los Reyes... el 6 de enero... con su tradicional, muy rico y nada hipocalórico "Roscón"... de más está decirlo... ¡no lo perdono!... será el último de los "deslices" navideños con todas sus consecuencias... pero a lo hecho: ¡pecho!... así que ya "apechugaremos" en consonancia con las consecuencias...
Aquí en España el Roscón de Reyes es un clásico en esa fecha, no se si lo será en otros sitios... si no lo fuera, para que no quedéis con las ganas, aquí va la receta... eso si, sólo para tomar la víspera de Reyes... es la tradición.


No obstante, la cena de Nochevieja fue relativamente sana...
De primero un pastel cordobés modificado... esto es, masa de hojaldre rellena de cabello de ángel, y la variación: añadir al relleno suficiente cantidad de un jamón ibérico (del bueno) para dar un contraste salado al dulzor del plato... os la recomiendo.
De segundo, una típica lubina a la sal con patatas "a lo pobre"...
Esto acompañado de un buen "Abadía Retuerta Selección Especial 2006" tinto, de las "Tierras de Castilla y León"... sin comentario. (http://www.aporvino.com/comprar_vino/botellas-abad%C3%83%C2%ADa-retuerta-selecci%C3%83%C2%B3n-especial-2006-p-2177.html)
Para el postre, una tarta Gijonesa, a base de almendras y nata (explosiva, sólo para probar), y además, polvorones de almendras y avellanas, mazapan "a la naranja" y diversos tipos de chocolatinas.

Los postres y el brindis con sidra (estamos en Asturias) pero esta vez una achampanada especial Brut Nature: "Poma Aurea", elaborada con el sistema tradicional de los cavas... (http://www.directodelcampo.com/sidra-de-asturias-dop-poma-aurea--pro--84l4n15kc/)
Cafés con orujos de yerba y blanco... y para la medianoche, las 12 uvas...


Y para terminar por hoy, el artículo del día, que seguro os interesará:

Globesidad: tres razones para luchar contra la epidemia
Los expertos han puesto nombre a una de las más peligrosas epidemias que amenazan a la humanidad a nivel mundial: globesidad, es decir, la obesidad global. No hay que buscar mucho para encontrar tres razones para luchar contra ella: salud, autoestima y solidaridad.
En el mundo, mil millones de personas tienen sobrepeso y, de ellas, 300 millones padecen obesidad. Y lo peor es que esta epidemia crece a un ritmo galopante. Ya no se limita sólo al primer mundo, sino que acosa también a amplios sectores de los países menos favorecidos. Es tan alarmante que muchos expertos piensan que, a causa de ella, podría invertirse la tendencia a una mayor esperanza de vida que viene registrando la humanidad desde comienzos del siglo XX: a nivel global, quizá viviremos menos que nuestros padres y, si nadie lo remedia, nuestros hijos vivirán menos que nosotros.
La causa de esta epidemia tiene muchas factores: cambios en los patrones de alimentación (ahora se come de forma diferente que hace décadas y, en general, más y de forma mucho menos saludable), laborales (los trabajos requieren ahora menos esfuerzo físico), de transporte o de ocio. Por otra parte, los intereses de ciertas empresas de restauración y alimentación no son, probablemente, ajenos a este aumento, ante la inacción de las autoridades sanitarias.
Si contemplamos el problema desde el punto de vista del ciudadano (las autoridades tienen otras herramientas, aunque no siempre las utilicen), encontramos al menos tres razones para no dejarnos afectar por esta epidemia o, en su caso, librarnos de ella. Es decir, para mantener un peso correcto o adelgazar. En primer lugar, y la más importante, la obesidad trae aparejados graves problemas de salud: diabetes tipo II, enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios e, incluso, ciertos tipos de cáncer.
Una segunda razón, mucho más cuestionable que la anterior, si se quiere, pero tremendamente poderosa, es la autoestima. Las pautas estéticas de nuestra sociedad, aunque puedan ser muy criticables, existen. Y una de las principales pautas es el elogio de lo delgado y, en consecuencia, la crítica de lo obeso.
Como resultado de lo anterior la obesidad lleva, con frecuencia, a problemas de autoestima. E, incluso, de sufrir la baja estima de los demás como consecuencia de nuestra obesidad. Por desgracia, criticar estas absurdas pautas estéticas y sociales no hace que desaparezcan ni que podamos sustraernos a ellas. Incluso, puede afirmarse con poco riesgo de error que las razones estéticas son, para la mayoría de la gente, la principal motivación para luchar contra la obesidad.
Por último, hay una tercera razón que también puede movernos a luchar contra el sobrepeso, y es la solidaridad. La obesidad y sus enfermedades asociadas suponen un inmenso gasto para el sistema sanitario. Pero, además, si permitimos que nos aqueje este trastorno y nos vemos afectados por alguna enfermedad vinculada a él perjudicaremos también, de una u otra forma, a las personas más queridas y cercanas a nosotros. Por ello, evitar la obesidad y sus consecuencias supone también un acto de solidaridad para con nuestros seres más queridos.
Por si lo anterior fuera poco, numerosos estudios demuestran que la obesidad de una persona tiende a "contagiarse" a las personas más próximas con las que convive, y en especial a sus hijos. Esto ocurre por la vía de imitación de costumbres, las comidas que se compran y sirven en casa, etc. Y es con nuestros hijos, precisamente, con quienes tenemos un mayor deber de solidaridad.
Artículo elaborado por Adelgazar.Net en diciembre de 2009