Mi Evolución... desde el principio hasta el día de hoy:
Reglette regime

sábado, 12 de noviembre de 2011

Gaseosas: calorias que se beben

Es sabido que el consumo de gaseosas se ha incrementado notablemente en las últimas décadas. Las mismas son incluidas en la dieta de los niños cada vez más frecuente y precozmente.


Este tipo de bebidas, podrían ser un factor clave en la obesidad infantil en virtud a su alto contenido en azúcar añadido y su baja capacidad de saciedad, que hace que no se compense este consumo reduciendo la ingesta en la siguiente comida.

La gravedad de los datos referentes a la creciente tasa de obesidad infantil exige a los profesionales sanitarios analizar pormenorizadamente todas las costumbres dietéticas propias de la edad, además de las aprendidas trasmitidas por los padres o por los abuelos, con el fin de conocer su implicación en el desarrollo de la obesidad. Es conocida y reconocida la evidencia de la asociación entre un desayuno escaso o nulo y la obesidad, en tanto que altera la regulación hormonal y los mecanismos naturales de saciedad.

Se sospecha que las bebidas azucaradas, como refrescos o zumos, contribuyen en parte a la obesidad.

Resulta lógico pensar que el exceso de productos grasos, dulces y salados, todos ellos muy energéticos, unido a la falta de frutas y hortalizas frescas, costumbres típicas en la infancia, juegan a favor de la obesidad infantil. También se sospecha que las bebidas azucaradas tipo refrescos o zumos contribuyen en parte a la obesidad, pero sólo en los últimos años grandes estudios epidemiológicos han comenzado a investigar esta asociación.

Sumando calorías

Una botella de gaseosa cola de 20 onzas contiene: agua carbonatada, saborizantes naturales y artificiales, un poco de cafeína y alrededor de 17 cucharadas de azúcar, que juntos suman 250 calorías.

En la actualidad, con las cifras de sobrepeso en los niños y jóvenes, las bebidas gaseosas ya no parecen tan inofensivas. Nadie cree que las bebidas gaseosas sean la única causa de la obesidad entre la gente joven, pero las bebidas azucaradas definitivamente pueden ayudar a acumular libras, dice Melinda Sothern, fisióloga del ejercicio y especialista en obesidad infantil de la Universidad Estatal de Louisiana. (La doctora Sothern es la coautora de "Trim Kids" (Niños en forma), una guía para perder peso dirigido a niños con sobrepeso y sus padres.)


Nueve años, 136 kilogramos...

La doctora Sothern ha descubierto que muchos de los niños con obesidad severa, que visitan su clínica de pérdida de peso, "se beben las calorías." Una niña de nueve años que pesaba más de 136 Kg. (300 libras) recientemente llegó a la clínica acompañada de su perpleja madre. La madre no podía entender por qué su hija era tan gorda, si en definitiva no comía mucho. Cuando fue interrogada por el personal, la niña dijo que tomaba 4 ó 5 bebidas gaseosas de 20 onzas al día, lo cual representa aproximadamente de 1.000 a 1.250 calorías al día. Otro misterio resuelto.

Por supuesto, pocos niños pueden ingerir 100 onzas de bebida gaseosa cada día e incluso menos pueden alcanzar 300 libras de peso. Pero muchísimos niños se las arreglan para beber mucha gaseosa.

En un pasado no muy distante, las gaseosas eran un gusto ocasional, algo que los niños consumían cuando salían a comer pizza con amigos, dice Margo Wootan, Ph.D., directora de políticas de nutrición para el Centro para la Ciencia en el Interés Público. En alguna parte a lo largo del camino, se volvió un capricho diario. "Yo no recomiendo que los padres nunca le den bebidas gaseosas a sus hijos, pero no es un alimento para todos los días", dice ella. "El hecho de venderlas en las escuelas hace parecer como si fueran parte de la vida diaria".


En la actualidad, existe fuerte evidencia de que muchas de esas calorías líquidas se convierten en grasa. En un estudio que fue pionero en su clase, los investigadores de Harvard rastrearon tanto el peso como el consumo de bebidas gaseosas de 548 niños de escuela primaria durante dos años. Como se informó en la edición de The Lancet, cada porción diaria de bebida azucarada parece elevar el riesgo de obesidad en un 60%. (*)

Los hábitos escolares

Sin embargo, el dinero no siempre compra la cooperación. En el último año, varias instituciones escolares han decidido prohibir las bebidas gaseosas en las escuelas. En un futuro cercano, las máquinas dispensadoras en las escuelas públicas intermedias y de secundaria del distrito ofrecerán agua, leche, jugo de frutas o bebidas para deportistas bajas en azúcar. Muchos expertos en nutrición aplauden este paso. "¿Por qué todo mundo está tan convencido de que la única manera de obtener dinero es vendiéndole comida chatarra a los niños?". Algunas veces, es necesario reorganizar las cosas e intentar algo nuevo. Falta ver qué tanto costará la prohibición.

De acuerdo con Amanda Purcell, una investigadora del Public Health Institute, el argumento básico es algo como lo siguiente: una bebida gaseosa aquí y allá no le hará daño a nadie, los niños consumirán muchísimas de estas bebidas sin importar lo que las escuelas hagan y las escuelas necesitan el dinero. "Por supuesto -dice la doctora Purcell-, ese argumento era mucho más fácil de presentar cuando no estábamos enfrentados a esta incontenible epidemia de obesidad".

En el mejor de los casos, las compañías de gaseosas a lo mejor ofrecerán contratos lucrativos para vender sus marcas particulares de bebidas saludables y los niños gastarán en jugos, agua y leche como solían hacerlo en bebidas gaseosas. Los distritos escolares "están apostando a que no van a perder mucho dinero y probablemente tienen razón", dice Purcell. En estos momentos económicos difíciles, no todo distrito escolar está dispuesto a arriesgarse.

En algún momento, cada distrito escolar tiene que mirar bien sus prioridades, dice Karen Cullen, una pediatra y nutricionista del Colegio de Medicina de la Universidad Baylor. "Todo se reduce a la forma como se perciba una escuela, ¿es un ambiente saludable o no?" Los padres, los profesores y otras personas que se preocupan por los niños deben observar cuidadosamente lo que está sucediendo en las escuelas locales, dice. Cuando los ciudadanos preocupados se pronuncian lo suficientemente fuerte, pueden ejercer más influencia de la que las compañías de gaseosas alguna vez puedan esperar comprar.

Los padres que quieran pronunciarse contra las bebidas gaseosas deben comenzar en el hogar, dice la doctora Sothern. No deben tratar de prohibir completamente las gaseosas, pero deben establecer límites. Una lata de gaseosa de unos 355 ml (12 onzas) cada día debe ser el máximo absoluto, dice, y los niños con problemas de peso deben consumir incluso menos. Gradualmente, con el tiempo, los padres pueden sustituir por bebidas más saludables, de tal manera que las bebidas gaseosas regresen de nuevo a su status inicial como un gusto ocasional.

Afortunadamente, se puede persuadir incluso a los consumidores de bebidas gaseosa más consagrados para que reduzcan su ingesta, dice la doctora Sothern. De hecho, ella ha encontrado que a menudo es la forma más simple para que los niños con sobrepeso adelgacen. La niña de las 300 libras perdió 9 en varias semanas simplemente cambiando las bebidas gaseosas por agua o leche.
Los niños pueden deshacerse del hábito de las gaseosas, pero que las escuelas tengan la misma fuerza de voluntad está por verse.


Tener en cuenta

¿Cuál es la relación entre el consumo de refrescos y la presencia de caries dental?

En la placa dental se encuentra una bacteria que desdobla los azúcares contenidos en las gaseosas, produciendo ácido láctico, el cual disuelve a los 10 minutos luego de su consumo el esmalte dental, provocando caries. Asimismo estas bebidas son en general ácidas, lo que acarrea mayor daño para los dientes.

¿Puede presentar hiperactividad un niño que consume refrescos?

Se ha asociado el comportamiento agresivo destructivo del niño con el consumo de azúcares. Existen evidencias de que un 40% de estos chicos mejoran su comportamiento reduciendo el consumo de estos elementos (eliminando colorantes, saborizantes artificiales y cafeína). Obviamente no es ésta la única causa del problema, pero pareciera tener alguna relación. Conocido es el efecto estimulante de la cafeína, contenida en casi todas las gaseosas cola, que puede manifestarse como excitación psicomotríz o dificultad para conciliar el sueño.

¿Los refrescos dietéticos están indicados para los niños?

Los refrescos que contienen sustitutos de azúcar o "refrescos dietéticos" fueron creados para adultos. Recientemente se ha promovido su uso en la edad pediátrica, ya que hasta el momento aparentemente no se ha visto ningún efecto negativo de su consumo, sin embargo algunos autores, como el Centro para el Control de las Enfermedades en Atlanta, señalan que el aspartame, componente esencial para sustituir el azúcar de los refrescos normales, puede provocar, aunque raramente, reacciones alérgicas.
Por otro lado, se desconoce el impacto a largo plazo de estos refrescos, ya que no existen personas que los hayan consumido desde la infancia y tampoco han sido estudiados por un largo tiempo. Es muy importante señalar que el refresco NO es un alimento necesario para el crecimiento y el desarrollo del niño.


<><> <><> <><>
(*) Cuando la prioridad es el dinero
El estudio de The Lancet sonó como un campanazo de alerta entre los expertos en nutrición y desató una avalancha de informes noticieros. Así mismo, esto estimuló a los defensores de las bebidas gaseosas a tomar acción. Incluso la American Dietetic Association, o ADA (Asociación Dietética Estadounidense), publicó una página informativa: “Información confiable acerca de la elección de bebidas”, que proyecta a las bebidas gaseosas en una visión esencialmente positiva.
Alrededor del 75% del texto está dedicado a disipar las preocupaciones sobre las bebidas gaseosas, tales como posibles vínculos con el peso, caries y adelgazamiento de los huesos en los niños y adolescentes.

¿Por qué la ADA se pondría del lado de las bebidas gaseosas? ¿Están los nutricionistas preocupados porque los niños no están recibiendo suficiente azúcar? Muy difícil.
"Muchos miembros de la ADA se enfadaron por esa página informativa", dice Wootan. La letra menuda cuenta la historia real: esta página informativa fue patrocinada por la National Soft Drink Association. Una vez más, el dinero tiene la palabra.

Esta página informativa minimiza la importancia del papel de las gaseosas en la obesidad y la diabetes tipo II. Aunque las gaseosas contienen fósforo, que puede destruir el calcio en los huesos, la página informativa señala que el fósforo también se encuentra en la leche y en la carne de res. Aunque esta página estimula el consumo moderado, ubica firmemente a las gaseosas dentro de una dieta saludable. "Las bebidas carbonatadas comunes contienen calorías; la leche y el jugo contienen calorías, vitaminas y minerales: todas las bebidas pueden tener un lugar en un patrón de alimentación bien balanceada".

Por su parte, la asociación dietética sostiene que tiene una política editorial estricta libre de la influencia de la industria. "La ADA trabaja con la industria y los patrocinadores para producir y proveer fondos para la distribución de las páginas informativas sobre nutrición", dicen las pautas de ADA. "La ADA se reserva el control editorial total del contenido de la página informativa". De hecho, dicha página informativa está en conflicto con la propia posición de la ADA sobre las bebidas gaseosas. Un artículo publicado en la revista de la ADA concluyó: "Los mensajes de educación en nutrición orientados hacia los niños y/o sus padres deberían invitar al consumo limitado de bebidas gaseosas. Se deberían promover políticas que limiten el acceso de los niños a las bebidas gaseosas en las guarderías y escuelas".

Tomado de: http://www.alimentacion-sana.com.ar/portal%20nuevo/actualizaciones/gaseosasnutricion.htm

sábado, 5 de noviembre de 2011

España, tercer país más experimentado en cirugía de obesidad

7 noviembre 2008.
Cartel del 27 Congreso Nacional de Cirugía






















En el marco del XXVII Congreso Nacional de Cirugía, celebrado en Madrid, ha surgido una gran noticia para la medicina dentro de nuestras fronteras: España es el tercer país del mundo con más experiencia en cirugía de la obesidad detrás de EEUU y Brasil. El caso español es más meritorio aún si cabe, ya que en los otros dos países el número de afectados por esta enfermedad es mucho mayor, en proporción a su mayor población.
Unos 2.000 cirujanos se han dado cita en dicho congreso hasta ayer día 6 para debatir y analizar los últimos avances en cirugía bariátrica y metabólica. El doctor A. Larrad ha confirmado la noticia que da título a este artículo señalando, a su vez, a la obesidad mórbida como la segunda causa de muerte evitable en España tras el tabaco.
Este mismo profesional ha colocado a la cirugía metabólica, aún en fase de investigación pero con “resultados muy prometedores” para erradicar la diabetes tipo 2 en pacientes que no son obesos mórbidos y la cirugía laparoscópica (mínimamente invasiva) como las mayores novedades en este apartado del Congreso. A pesar de ello, la incertidumbre en cuanto al tratamiento metabólico es grande pues no se asegura su duración en un largo plazo.
La cirugía metabólica por tanto es recomendable, según el doctor Larrad, para aquellos pacientes pre-mórbidos que padecen diabetes tipo 2, absteniéndose aquellos diabéticos de más de cincuenta años que necesiten grandes cantidades de insulina. Comparándola con la cirugía bariátrica, que tendría entre el 50 y el 80 por ciento de efectividad, la metabólica fracasa, en palabras del doctor Luján del Hospital La Arrixaca de Murcia, en un 95 por ciento de las ocasiones.
Se deduce de estas declaraciones que la única solución curativa, como han certificado los profesionales presentes en el congreso, es la cirugía bariátrica, con una esperanza de vida doce años superior en los pacientes operados y un riesgo de mortalidad nueve veces menor.

Tomado de: http://www.tratamientosdeobesidad.com/espana-tercer-pais-mas-experimentado-en-cirugia-de-obesidad/

sábado, 29 de octubre de 2011

Cirugía Bariátrica: La oportunidad de volver a empezar

Desde el año 2003, el Centro de Tratamiento de la Obesidad UC ofrece una oportunidad concreta para enfrentar esta compleja realidad. Mediante un equipo multidisciplinario especialista en el tema, la enfermedad es abordada de forma integral, considerando los aspectos físicos, psicológicos y nutricionales del paciente.Para Fernando Botero, reconocido pintor y escultor colombiano, la representación de personas como figuras corpulentas, incluso claramente obesas, es una constante que le ha valido la admiración del mundo entero. Sin embargo, la realidad de quienes sufren esta condición es muy distinta.
En un país donde se estima que para este año existan más de 4 millones de chilenos obesos, y donde un 20 por ciento de los niños -según cifras del Minsal- padecen esta enfermedad, un tratamiento efectivo y perdurable en el tiempo se hace indispensable.
Según el doctor Gustavo Pérez, Director Médico del Centro de Tratamiento de la Obesidad UC (CTO-UC), la cirugía bariátrica es una oportunidad concreta, más allá de la disminución en el peso: “En sus orígenes el objetivo primordial era lograr la baja de peso, pero en la actualidad esta visión ha cambiado. Hoy el concepto se ha extendido a cirugía bariátrica y metabólica, debido a los profundos efectos de estas operaciones en alteraciones como las dislipidemias (colesterol y/o triglicéridos altos) y la diabetes mellitus tipo 2, por ejemplo”.


Un tratamiento integral
La cirugía bariátrica es una buena alternativa, pero no está indicada en todos los casos. Por eso, para saber si una persona es candidata se necesita una evaluación estricta de un equipo multidisciplinario, compuesto por cirujanos digestivos, nutriólogos, nutricionistas, psicólogos y kinesiólogos.
Esto es lo que ofrece el Centro de Tratamiento de la Obesidad UC, certificando con ello una atención segura y de calidad. A juicio del doctor Pérez, “a grandes rasgos, los principales requisitos son poseer un Índice de Masa Corporal (IMC) sobre 40 o superior a 35, con enfermedades asociadas, y haber seguido un tratamiento médico previo sin éxito. Sin embargo,
pueden surgir otro tipo de indicaciones quirúrgicas, como es el caso de personas con diabetes de difícil manejo”.

Una vez que el paciente ha sido aprobado para la operación, es necesario que él tome medidas para alistarse de forma adecuada. “Si bien esto varía según la persona, en esta etapa es fundamental generar cambios en el estilo de vida, que permitan mantener la baja de peso y la salud en el tiempo”, asegura el doctor Pérez.
Mucho más que adelgazar
Además de la pérdida de peso, la cirugía bariátrica tiene efectos positivos en otras áreas. Con su ayuda, hay una mejoría importante de males asociados como diabetes mellitus tipo 2, hipertensión, síndrome metabólico y dislipidemias. También baja el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, osteoarticulares, algunos tipos de cáncer y, asimismo, crece la expectativa y calidad de vida.
Por otro lado, el impacto psicológico luego de la operación es muy potente. “Cambia la auto-percepción del paciente y de cómo lo ve el resto. Muchos vuelven a retomar actividades que hace años no hacían, se atreven a practicar deporte, a usar ropa distinta. Sienten que vuelven a tomar el control de su vida. Por eso es tan importante que los pacientes sean guiados por psicólogos preparados, que los ayuden a enfrentar las dificultades que puedan surgir y a reforzar los logros obtenidos”, dice el doctor Pérez.
Adiós a los kilos de más . A los tres meses de la cirugía ya se pueden ver cambios notorios en la baja del exceso de peso. Al año, esta disminución alcanza entre un 70 y un 90 por ciento. Pero esto no ocurre por arte de magia, como explica el doctor Pérez: “Todo se consigue siempre y cuando el paciente haya adquirido hábitos de vida saludable, con una alimentación sana y actividad física. La operación por sí sola no garantiza el éxito. La mantención en el largo plazo está estrechamente ligada al cambio en el estilo de vida para siempre”.
Lo que hay que saber
En Chile hay distintos tipos de cirugía bariátrica. Entre ellas están:
Bypass gástrico: se reduce la capacidad del estómago, conectándolo directamente a una parte del intestino delgado. Se limita la ingesta de alimentos y se disminuye su absorción.
Gastrectomía en manga: se extrae un segmento del estómago, dejando una manga con capacidad de 100 a 200 ml. Se ingiere menos comida, sin alterar el tránsito intestinal.
Endobarrier: se coloca, por vía endoscópica, una endoprótesis en los primeros 60 cms. del intestino delgado. Los alimentos llegan más rápido al otro extremo del intestino y sin digerir.
Banda gástrica ajustable: se coloca una banda en la par te superior del estómago, dividiéndolo en dos porciones. Decrece la capacidad de ingesta y el paciente se siente satisfecho antes.
Balón intragástrico: se coloca un globo de silicona que se infla con suero fisiológico entre 400 y 700 ml.,ocupando una gran par te de la capacidad gástrica. La saciedad es mayor con menos alimento.

Fuente: Revista Salud UC
Tomado de:http://www.obesidaduc.cl/2011/08/cirugia-bariatrica-y-obesidad-la-oportunidad-de-volver-a-empezar/

sábado, 22 de octubre de 2011

La cirugía bariátrica no es una solución mágica

Tratamiento integral de la obesidad

1/07/2009
Cirugía para adelgazar
La obesidad, como toda enfermedad, indica que la persona no está en armonía. Una piedra en el equilibrio interior se manifiesta en el cuerpo como una señal de alerta para que se le presente atención. Inmediatamente, la persona busca una solución mágica para aliviar su angustia, pudiendo recurrir así a métodos dañinos para su salud.
Es así como se crea un gran comercio en torno a la obesidad. Muchas personas lucran con la enfermedad, ofreciendo soluciones inútiles a costos altísimos, asegurando que obtendrán resultados milagrosos sin esfuerzo. La realidad es que todos los tratamientos para adelgazar requieren compromiso y dedicación por parte del enfermo, y el enfermo no se va a curar de la noche a la mañana.
El paciente obeso recurre a los medicamentos y a todo tipo de productos engañosos como pendientes que dicen controlar el apetito, plantillas para el calzado, fajas y cremas reductoras, etc. En ocasiones, estos productos generan un gran efecto a nivel psicológico: la autosugestión, por la cual el paciente comienza inmediatamente a controlar su forma de alimentarse o cambia de pautas de ejercitación, pudiendo obtener algún resultado. Desde luego, no debemos adjudicar los logros al “producto milagroso”, sino al mismo obeso.
En la actualidad, las cirugías para la obesidad son vistas como las nuevas soluciones mágicas. El obeso cree erróneamente que, al operarse, desaparecerán mágicamente sus problemas y podrá bajar de peso sin esfuerzo. Pero debemos recordar que este procedimiento es sólo un complemento de un amplio tratamiento en el que intervendrán psicólogos (y psiquiatras, de ser necesario), médicos nutriólogos y clínicos.
Como la obesidad es una enfermedad multifactorial, su tratamiento no puede acotarse exclusivamente a la realización de una dieta o un plan de ejercicio físico. Si bien la cirugía bariátrica es efectiva en la mayoría de los pacientes, requiere de voluntad y de la aceptación del tratamiento médico post-quirúrgico. Muchas de las complicaciones posteriores responden al incumplimiento de las recomendaciones del especialista. Platique con su médico.

Colaborador invitado: Dr. Hector Bernalwww.adios-obesidad.com
Sobre el Autor: Hector Bernal es Médico Cirujano especialista en cirugía metabólica y de obesidad. Miembro de la federación Internacional de Cirugía de Obesidad (IFSO). Profesor titular en la Escuela de Medicina de la Universidad Autónoma de Chihuahua en Chihuahua México.

Tomado de: http://www.aperderpeso.com/la-cirugia-bariatrica-no-es-una-solucion-magica/

sábado, 15 de octubre de 2011

Cuatro décadas con la obesidad

Isabel F. Lantigua | Madrid
Actualizado domingo 28/08/2011 08:09 horas

  • Si continúa la tendencia actual, en 2050 el 60% de los hombres será obeso
  • Ingerir 100 calorías menos cada día ayuda a perder peso sin problemas

  • Uno de cada tres adultos en Estados Unidos es obeso. Uno de cada cuatro en el Reino Unido y Australia. Siete de cada 10 en Tonga. Las cifras varían según los países, pero casi ninguno se libra de esta epidemia de exceso de kilos. Ni siquiera los países de bajos ingresos, donde junto con personas que sufren desnutrición extrema hay otras que padecen enfermedades propias de la obesidad. Paradojas de un mundo globalizado. Un número especial de la revista 'The Lancet' analiza la situación presente y futura de esta amenaza para la salud.
    Según recuerda el profesor Boyd Swinburn, del Centro de Prevención de la Obesidad de la Universidad Deakin (Melbourne, Australia) y colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los países ricos la epidemia de obesidad "comenzó en la década de los 70 y principios de los 80, cuando la gente empezó a gastar más en comida y, por tanto, a consumir más".
    En los países de medianos y bajos ingresos comenzó más tarde pero se propagó más rápido. La llegada de la llamada 'comida basura', más barata que los productos sanos, es uno de los factores clave para explicar los kilos demás. Pero no el único. "Influyen también aspectos ambientales, genéticos y de comportamiento", reconoce Swinburn, para quien, hasta el momento "ningún país puede considerarse un ejemplo a seguir por sus éxitos a la hora de reducir la obesidad de su población".


    En la actualidad se calcula que 1.500 millones de adultos tienen serios problemas de peso, a los que se suman 170 millones de niños. Esta epidemia es responsable de entre el 2% y el 6% del gasto sanitario de los países, ya que aumenta el riesgo de padecer distintas enfermedades, como diabetes o trastornos coronarios. Los expertos alertan de que si continúa la tendencia actual, la situación será insostenible dentro de 20 años.
    Así lo estiman Claire Wang, de la Universidad de Columbia (Nueva York, EEUU) y Klim McPherson, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), en otro de los estudios. Sus países son los lugares desarrollados con las tasas más altas de obesidad, con 99 milllones de obesos en EEUU y 15 millones en Reino Unido.
    Para 2030, si nada cambia, las cifras aumentarán hasta los 165 millones y los 26 millones, respectivamente. El nuevo número supone que se tendrá que lidiar con 7,8 millones de casos nuevos de diabetes, 6,8 millones extra de enfermos coronarios y 539.000 casos nuevos de cáncer en EEUU. Para el Reino Unido, serán 668.000 casos extra de diabetes, 461.000 de enfermedades cardiacas y 130.000 tumores.
    Para Steven L Gortmaker, de la Escuela de Salud Pública de Boston (EEUU) "las intervenciones para revertir esta epidemia tienen que liderarlas los gobiernos, aunque cuenten con la colaboración de ONG, la sociedad civil y otras instituciones". Según explica, "las acciones prioritarias y más eficaces pasan por prohibir la publicidad de refrescos y fast-food dirigida a los niños y por gravar con más impuestos a estos productos". Asimismo indica que las autoridades "deberían fomentar la práctica de ejercicio físico y facilitar las instalaciones para tal fin".

    Dietas irreales

    Expertos del Instituto Nacional de Diabetes y de Enfermedades Digestivas de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EEUU consideran que durante décadas los médicos y nutricionistas se han basado en una premisa incorrecta para desarrollar sus programas de adelgazamiento.
    Sólo han tenido en cuenta el número de calorias ingeridas pero no así los cambios que se irían produciendo en el metabolismo, "por lo que generaban expectativas poco realistas en los obesos, que pensaban que iban a perder kilos muy rápido", cuenta el doctor Kevin Hall. Para este experto no es necesario hacer grandes esfuerzos ni dietas estrictas. Basta con "reducir el consumo de 100 calorías diarias para perder peso de forma considerable y sostenida en el tiempo".
    "Por ejemplo, sólo con quitarnos la chocolatina diaria o el bollo de la merienda nos haría perder 11 kilos en tres años casi sin darnos cuenta", explica. Pero si nadie se toma en serio el problema, para el 2050, el 60% de los hombres y el 50% de las mujeres serán obesos. Dejando al margen al tabaco, la obesidad es la principal causa prevenible de enfermedades en muchos países.

    Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/08/25/nutricion/1314298853.html

    sábado, 8 de octubre de 2011

    Chequeo a las grasas

    Laura Tardón | Madrid
    Actualizado jueves 22/09/2011 09:14 hora

  • Pequeños cambios en la dieta bastan para reducir las grasas saturadas
  • El riesgo de sufrir problemas cardiovasculares desciende hasta un 14%

  • Aceite de oliva en lugar de mantequilla, y mejor leche semi-desnatada que entera. Pequeñas modificaciones en la dieta diaria logran reducir las grasas saturadas y con ello el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, hasta un 14%. Así lo desvela una revisión que ha analizado la evidencia científica que existe sobre el tema y en la que se han estudiado los datos de más de 62.000 personas.
    El trabajo ha sido publicado en la revista 'Cochrane Collaboration', editada por una prestigiosa organización internacional dedicada a revisar sistemáticamente la literatura científica.
    Para llegar a esta conclusión, un grupo de expertos de las universidades de Bristol y Durham (ambas en el Reino Unido) analizó las principales bases de datos médicas sobre el efecto que tiene la reducción o la modificación de las grasas totales, saturadas e insaturadas (poliinsaturadas y monoinsaturadas) en la mortalidad total, las muertes cardiovasculares, las enfermedades coronarias, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer.
    Ninguno de los estudios revisados, que incluían la participación de más de 62.000 personas, demostró tener algún tipo de influencia sobre los anteriores aspectos excepto en el riesgo de cardiopatía, que disminuía en un 14%. "De los trabajos revisados, aquellos en los que se redujo la grasa total no tuvieron ningún efecto sobre los eventos cardiovasculares. Sin embargo, sí se observaron menos problemas coronarios cuando se rebajaban las grasas saturadas", afirman los autores.
    Efectivamente, asevera Pedro Mata, presidente de la Fundación de Hipercolesterolemia Familiar (FHF) y médico internista de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, "consumir menos grasas saturadas (procedentes de las carnes grasas o de la mantequilla, por ejemplo), bien a través de su reducción o sustituyéndolas por insaturadas (aceites vegetales excepto el de coco y el de palma), aminora el colesterol entre un 10%-15%, reduce la presión arterial, mejora la sensibilidad a la insulina y disminuye la susceptibilidad a la oxidación (el efecto contrario podría producir daño en el endotelio vascular, aumentar el envejecimiento y la tendencia a desarrollar tumores)".
    Lo que importa es la calidad de la grasa, aseguran los expertos. Como recuerda la revisión, la dieta ideal debe contener un 30% de grasas. La proporción adecuada consiste en que de ese 30%, "menos del 9% sean saturadas, entre el 15% y el 20% monoinsaturadas (aceite de oliva) y menos del 7% polinsaturadas (aceites de pescado, de soja, girasol o maíz)", señala el doctor Mata.
    No se trata de prohibir alimentos, aclara el especialista, sino de intentar "no tomar (o hacerlo sólo puntualmente) mantequilla ni quesos grasos, evitar carnes grasas, disminuir el consumo de embutidos y procurar no consumir precocinados ni grasas vegetales de origen animal, muy presentes en la bollería industrial". Por el contrario, es recomendable el consumo de lácteos y derivados semidesnatados o desnatados, carnes magras y entre tres y cinco cucharadas de aceite de oliva virgen al día.

    Imagen de archivo con varias muestras de mantequilla. | El mundo

    Intereses industriales

    Teniendo en cuenta que "los intereses de la industria de las grasas son tremendos, incluso más importantes que los de las farmacéuticas", es importante estar pendiente de los etiquetados que puedan llevar a confusión, como ocurre en aquellos alimentos que tienen ‘grasas vegetales’. Al contrario de lo que pueda parecer, no siempre son más saludables. De hecho, se pueden a estar refiriendo a aceites de coco o de palma, que son grandes aliados del colesterol.
    Dependiendo del país y de los alimentos disponibles, las recomendaciones serán distintas. En Inglaterra no tienen aceite de oliva sino de girasol y en países asiáticos aconsejan el aceite de soja. "Lo que ocurre en este último caso es que lo compensan porque no toman apenas alimentos de origen animal”, aclara el galeno. En España, la recomendación sería el aceite de oliva virgen, “que aparte de ser monoinsaturado, contiene antioxidantes".
    ¿Pero cuánto tiempo es necesario mantener una dieta adecuada para obtener los beneficios cardiosaludables? Después de recabar toda la información disponible, los investigadores observaron que el efecto protector de una dieta con grasas de calidad ejerce su papel a partir de los dos años de seguimiento. Precisamente, como la mayoría de los trabajos examinados eran de un promedio de estudio de seis meses, señala Pedro Mata, "para demostrar realmente el efecto de las grasas en la salud cardiovascular, la mortalidad y el desarrollo de cáncer, los estudios de la revisión deberían contar con un seguimiento de unos cinco o seis años".

    Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/09/21/nutricion/1316625217.html

    sábado, 1 de octubre de 2011

    Cirugía bariátrica, ¿sólo una cuestión de peso?

    Actualizado miércoles 22/04/2009 13:15 (CET) 

    CRISTINA G. LUCIO
     
    MADRID.- La pérdida de peso obtenida no es lo único que importa tras una cirugía bariátrica; para comprobar la efectividad de la operación hay que tener en cuenta otros aspectos, como la mejora en la calidad de vida del paciente. Esa es la principal conclusión de un estudio que aparece esta semana en las páginas de la revista 'Archives of Surgery'.
    El trabajo, coordinado por Michel Suter, del Hospital de Chablais (Aigle-Monthey, Lausana, Suiza), comparó el caso de 492 pacientes con obesidad mórbida (su índice de masa corporal –IMC- era superior a 40) con el de 133 individuos superobesos (IMC mayor de 50). Todos ellos se habían sometido a una cirugía bariátrica, concretamente a un bypass gástrico en Y de Roux laparoscópico.
    Entre otras variables, los investigadores evaluaron la cantidad de peso perdida, la mejora en la calidad de vida y el impacto de la intervención sobre otras enfermedades o trastornos padecidos por los participantes.
    Los resultados de su trabajo pusieron de manifiesto que los individuos con obesidad mórbida lograron reducir su peso en un 34,7% a los 18 meses de la invtervención. Seis años después, este grupo había conseguido unas pérdidas medias del 30,1% del peso corporal.
    Por su parte, los pacientes superobesos habían adelgazado a los dos años y medio un máximo del 37,3%; tras seis años, la reducción de peso alcanzaba al 30,7%.

    Un equipo de cirujanos realiza una operación de reducción de estómago. (Foto: EL MUNDO)

    Resultados similares

    Pese a que las pérdidas fueron ligeramente mayores entre los individuos superobesos, el índice de masa corporal medio de este grupo siguió siendo significativamente más alto que el del resto dado su mayor sobrepeso inicial.
    “Entre el 85 y el 90% de los individuos con obesidad mórbida consiguieron llegar a un IMC inferior a 35, mientras que menos del 50% de los superobesos lo consiguieron. De ellos, el 25% se mantuvo en el rango de obesidad mórbida”, explican los investigadores.
    Pese a estas diferencias, los investigadores comprobaron que la evolución de enfermedades asociadas a la obesidad, como las alteraciones del colesterol o el metabolismo de la glucosa era similar en ambos grupos.
    Las mejoras en la calidad de vida de los pacientes tras la intervención también fue similar entre los participantes, pese a que unos habían conseguido reducir considerablemente su nivel de obesidad.
    "La reducción del peso o el IMC residual no es lo único importante. Otros aspectos de los resultados de la cirugía bariátrica deben ser evaluados para sacar una conclusión significativa de la efectividad de la operación", comentan los investigadores en su trabajo.
    Pese a todo, estos autores remarcan que, para ratificar los resultados de su trabajo deben llevarse a cabo nuevas investigaciones, ya que en su trabajo sólo se ha tenido en cuenta una determinada técnica de cirugía.
    En un artículo que acompaña a este trabajo en la revista médica, el especialista en cirugía de la Universidad de Wisconsin (EEUU), Jon Gould, coincide con los autores en señalar que la cirugía bariátrica es "más que una operación de pérdida de peso".
    "La comunidad de especialistas debería enfatizar los cambios en la salud y la calidad de vida que se consiguen con estas operaciones", concluye.

    Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/04/22/corazon/1240391784.html