Mi Evolución... desde el principio hasta el día de hoy:
Reglette regime

sábado, 15 de octubre de 2011

Cuatro décadas con la obesidad

Isabel F. Lantigua | Madrid
Actualizado domingo 28/08/2011 08:09 horas

  • Si continúa la tendencia actual, en 2050 el 60% de los hombres será obeso
  • Ingerir 100 calorías menos cada día ayuda a perder peso sin problemas

  • Uno de cada tres adultos en Estados Unidos es obeso. Uno de cada cuatro en el Reino Unido y Australia. Siete de cada 10 en Tonga. Las cifras varían según los países, pero casi ninguno se libra de esta epidemia de exceso de kilos. Ni siquiera los países de bajos ingresos, donde junto con personas que sufren desnutrición extrema hay otras que padecen enfermedades propias de la obesidad. Paradojas de un mundo globalizado. Un número especial de la revista 'The Lancet' analiza la situación presente y futura de esta amenaza para la salud.
    Según recuerda el profesor Boyd Swinburn, del Centro de Prevención de la Obesidad de la Universidad Deakin (Melbourne, Australia) y colaborador de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los países ricos la epidemia de obesidad "comenzó en la década de los 70 y principios de los 80, cuando la gente empezó a gastar más en comida y, por tanto, a consumir más".
    En los países de medianos y bajos ingresos comenzó más tarde pero se propagó más rápido. La llegada de la llamada 'comida basura', más barata que los productos sanos, es uno de los factores clave para explicar los kilos demás. Pero no el único. "Influyen también aspectos ambientales, genéticos y de comportamiento", reconoce Swinburn, para quien, hasta el momento "ningún país puede considerarse un ejemplo a seguir por sus éxitos a la hora de reducir la obesidad de su población".


    En la actualidad se calcula que 1.500 millones de adultos tienen serios problemas de peso, a los que se suman 170 millones de niños. Esta epidemia es responsable de entre el 2% y el 6% del gasto sanitario de los países, ya que aumenta el riesgo de padecer distintas enfermedades, como diabetes o trastornos coronarios. Los expertos alertan de que si continúa la tendencia actual, la situación será insostenible dentro de 20 años.
    Así lo estiman Claire Wang, de la Universidad de Columbia (Nueva York, EEUU) y Klim McPherson, de la Universidad de Oxford (Reino Unido), en otro de los estudios. Sus países son los lugares desarrollados con las tasas más altas de obesidad, con 99 milllones de obesos en EEUU y 15 millones en Reino Unido.
    Para 2030, si nada cambia, las cifras aumentarán hasta los 165 millones y los 26 millones, respectivamente. El nuevo número supone que se tendrá que lidiar con 7,8 millones de casos nuevos de diabetes, 6,8 millones extra de enfermos coronarios y 539.000 casos nuevos de cáncer en EEUU. Para el Reino Unido, serán 668.000 casos extra de diabetes, 461.000 de enfermedades cardiacas y 130.000 tumores.
    Para Steven L Gortmaker, de la Escuela de Salud Pública de Boston (EEUU) "las intervenciones para revertir esta epidemia tienen que liderarlas los gobiernos, aunque cuenten con la colaboración de ONG, la sociedad civil y otras instituciones". Según explica, "las acciones prioritarias y más eficaces pasan por prohibir la publicidad de refrescos y fast-food dirigida a los niños y por gravar con más impuestos a estos productos". Asimismo indica que las autoridades "deberían fomentar la práctica de ejercicio físico y facilitar las instalaciones para tal fin".

    Dietas irreales

    Expertos del Instituto Nacional de Diabetes y de Enfermedades Digestivas de los Institutos Nacionales de Salud (NIH) de EEUU consideran que durante décadas los médicos y nutricionistas se han basado en una premisa incorrecta para desarrollar sus programas de adelgazamiento.
    Sólo han tenido en cuenta el número de calorias ingeridas pero no así los cambios que se irían produciendo en el metabolismo, "por lo que generaban expectativas poco realistas en los obesos, que pensaban que iban a perder kilos muy rápido", cuenta el doctor Kevin Hall. Para este experto no es necesario hacer grandes esfuerzos ni dietas estrictas. Basta con "reducir el consumo de 100 calorías diarias para perder peso de forma considerable y sostenida en el tiempo".
    "Por ejemplo, sólo con quitarnos la chocolatina diaria o el bollo de la merienda nos haría perder 11 kilos en tres años casi sin darnos cuenta", explica. Pero si nadie se toma en serio el problema, para el 2050, el 60% de los hombres y el 50% de las mujeres serán obesos. Dejando al margen al tabaco, la obesidad es la principal causa prevenible de enfermedades en muchos países.

    Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/08/25/nutricion/1314298853.html

    sábado, 8 de octubre de 2011

    Chequeo a las grasas

    Laura Tardón | Madrid
    Actualizado jueves 22/09/2011 09:14 hora

  • Pequeños cambios en la dieta bastan para reducir las grasas saturadas
  • El riesgo de sufrir problemas cardiovasculares desciende hasta un 14%

  • Aceite de oliva en lugar de mantequilla, y mejor leche semi-desnatada que entera. Pequeñas modificaciones en la dieta diaria logran reducir las grasas saturadas y con ello el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, hasta un 14%. Así lo desvela una revisión que ha analizado la evidencia científica que existe sobre el tema y en la que se han estudiado los datos de más de 62.000 personas.
    El trabajo ha sido publicado en la revista 'Cochrane Collaboration', editada por una prestigiosa organización internacional dedicada a revisar sistemáticamente la literatura científica.
    Para llegar a esta conclusión, un grupo de expertos de las universidades de Bristol y Durham (ambas en el Reino Unido) analizó las principales bases de datos médicas sobre el efecto que tiene la reducción o la modificación de las grasas totales, saturadas e insaturadas (poliinsaturadas y monoinsaturadas) en la mortalidad total, las muertes cardiovasculares, las enfermedades coronarias, los accidentes cerebrovasculares y el cáncer.
    Ninguno de los estudios revisados, que incluían la participación de más de 62.000 personas, demostró tener algún tipo de influencia sobre los anteriores aspectos excepto en el riesgo de cardiopatía, que disminuía en un 14%. "De los trabajos revisados, aquellos en los que se redujo la grasa total no tuvieron ningún efecto sobre los eventos cardiovasculares. Sin embargo, sí se observaron menos problemas coronarios cuando se rebajaban las grasas saturadas", afirman los autores.
    Efectivamente, asevera Pedro Mata, presidente de la Fundación de Hipercolesterolemia Familiar (FHF) y médico internista de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, "consumir menos grasas saturadas (procedentes de las carnes grasas o de la mantequilla, por ejemplo), bien a través de su reducción o sustituyéndolas por insaturadas (aceites vegetales excepto el de coco y el de palma), aminora el colesterol entre un 10%-15%, reduce la presión arterial, mejora la sensibilidad a la insulina y disminuye la susceptibilidad a la oxidación (el efecto contrario podría producir daño en el endotelio vascular, aumentar el envejecimiento y la tendencia a desarrollar tumores)".
    Lo que importa es la calidad de la grasa, aseguran los expertos. Como recuerda la revisión, la dieta ideal debe contener un 30% de grasas. La proporción adecuada consiste en que de ese 30%, "menos del 9% sean saturadas, entre el 15% y el 20% monoinsaturadas (aceite de oliva) y menos del 7% polinsaturadas (aceites de pescado, de soja, girasol o maíz)", señala el doctor Mata.
    No se trata de prohibir alimentos, aclara el especialista, sino de intentar "no tomar (o hacerlo sólo puntualmente) mantequilla ni quesos grasos, evitar carnes grasas, disminuir el consumo de embutidos y procurar no consumir precocinados ni grasas vegetales de origen animal, muy presentes en la bollería industrial". Por el contrario, es recomendable el consumo de lácteos y derivados semidesnatados o desnatados, carnes magras y entre tres y cinco cucharadas de aceite de oliva virgen al día.

    Imagen de archivo con varias muestras de mantequilla. | El mundo

    Intereses industriales

    Teniendo en cuenta que "los intereses de la industria de las grasas son tremendos, incluso más importantes que los de las farmacéuticas", es importante estar pendiente de los etiquetados que puedan llevar a confusión, como ocurre en aquellos alimentos que tienen ‘grasas vegetales’. Al contrario de lo que pueda parecer, no siempre son más saludables. De hecho, se pueden a estar refiriendo a aceites de coco o de palma, que son grandes aliados del colesterol.
    Dependiendo del país y de los alimentos disponibles, las recomendaciones serán distintas. En Inglaterra no tienen aceite de oliva sino de girasol y en países asiáticos aconsejan el aceite de soja. "Lo que ocurre en este último caso es que lo compensan porque no toman apenas alimentos de origen animal”, aclara el galeno. En España, la recomendación sería el aceite de oliva virgen, “que aparte de ser monoinsaturado, contiene antioxidantes".
    ¿Pero cuánto tiempo es necesario mantener una dieta adecuada para obtener los beneficios cardiosaludables? Después de recabar toda la información disponible, los investigadores observaron que el efecto protector de una dieta con grasas de calidad ejerce su papel a partir de los dos años de seguimiento. Precisamente, como la mayoría de los trabajos examinados eran de un promedio de estudio de seis meses, señala Pedro Mata, "para demostrar realmente el efecto de las grasas en la salud cardiovascular, la mortalidad y el desarrollo de cáncer, los estudios de la revisión deberían contar con un seguimiento de unos cinco o seis años".

    Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/09/21/nutricion/1316625217.html

    sábado, 1 de octubre de 2011

    Cirugía bariátrica, ¿sólo una cuestión de peso?

    Actualizado miércoles 22/04/2009 13:15 (CET) 

    CRISTINA G. LUCIO
     
    MADRID.- La pérdida de peso obtenida no es lo único que importa tras una cirugía bariátrica; para comprobar la efectividad de la operación hay que tener en cuenta otros aspectos, como la mejora en la calidad de vida del paciente. Esa es la principal conclusión de un estudio que aparece esta semana en las páginas de la revista 'Archives of Surgery'.
    El trabajo, coordinado por Michel Suter, del Hospital de Chablais (Aigle-Monthey, Lausana, Suiza), comparó el caso de 492 pacientes con obesidad mórbida (su índice de masa corporal –IMC- era superior a 40) con el de 133 individuos superobesos (IMC mayor de 50). Todos ellos se habían sometido a una cirugía bariátrica, concretamente a un bypass gástrico en Y de Roux laparoscópico.
    Entre otras variables, los investigadores evaluaron la cantidad de peso perdida, la mejora en la calidad de vida y el impacto de la intervención sobre otras enfermedades o trastornos padecidos por los participantes.
    Los resultados de su trabajo pusieron de manifiesto que los individuos con obesidad mórbida lograron reducir su peso en un 34,7% a los 18 meses de la invtervención. Seis años después, este grupo había conseguido unas pérdidas medias del 30,1% del peso corporal.
    Por su parte, los pacientes superobesos habían adelgazado a los dos años y medio un máximo del 37,3%; tras seis años, la reducción de peso alcanzaba al 30,7%.

    Un equipo de cirujanos realiza una operación de reducción de estómago. (Foto: EL MUNDO)

    Resultados similares

    Pese a que las pérdidas fueron ligeramente mayores entre los individuos superobesos, el índice de masa corporal medio de este grupo siguió siendo significativamente más alto que el del resto dado su mayor sobrepeso inicial.
    “Entre el 85 y el 90% de los individuos con obesidad mórbida consiguieron llegar a un IMC inferior a 35, mientras que menos del 50% de los superobesos lo consiguieron. De ellos, el 25% se mantuvo en el rango de obesidad mórbida”, explican los investigadores.
    Pese a estas diferencias, los investigadores comprobaron que la evolución de enfermedades asociadas a la obesidad, como las alteraciones del colesterol o el metabolismo de la glucosa era similar en ambos grupos.
    Las mejoras en la calidad de vida de los pacientes tras la intervención también fue similar entre los participantes, pese a que unos habían conseguido reducir considerablemente su nivel de obesidad.
    "La reducción del peso o el IMC residual no es lo único importante. Otros aspectos de los resultados de la cirugía bariátrica deben ser evaluados para sacar una conclusión significativa de la efectividad de la operación", comentan los investigadores en su trabajo.
    Pese a todo, estos autores remarcan que, para ratificar los resultados de su trabajo deben llevarse a cabo nuevas investigaciones, ya que en su trabajo sólo se ha tenido en cuenta una determinada técnica de cirugía.
    En un artículo que acompaña a este trabajo en la revista médica, el especialista en cirugía de la Universidad de Wisconsin (EEUU), Jon Gould, coincide con los autores en señalar que la cirugía bariátrica es "más que una operación de pérdida de peso".
    "La comunidad de especialistas debería enfatizar los cambios en la salud y la calidad de vida que se consiguen con estas operaciones", concluye.

    Tomado de: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2009/04/22/corazon/1240391784.html

    sábado, 24 de septiembre de 2011

    ¿Qué dice tu nevera acerca de tu dieta?

    La nevera es el lugar donde mayor cantidad de alimentos guardamos, por eso, al observar el interior de la misma podemos obtener un rápido perfil del tipo de alimentación que llevamos, hoy te proponemos el planteo de un gran interrogante que tú mismo puedes responder con sólo abrir la nevera y contarnos qué dice la misma acerca de tu dieta.


    Si en tu nevera sólo hay bebidas quizá no comas alimentos frescos y la mayor parte de las comidas estén basadas en productos comprados o preelaborados, cereales, conservas y demás, mientras que si en ella predominan las frutas, las verduras, los lácteos y algo de carne, tendrás una dieta más variada y nutritiva.
    En mi caso personal, al realizar este sencillo test que nos permite autoevaluar la dieta descubrí que en mi nevera tienen escasa presencia los productos cárnicos, pero en su reemplazo, hay fuentes de proteínas de buena calidad como son los lácteos y los huevos. También quede conforme cuando encontré en ella una variedad de frutas y verduras frescas, agua en gran cantidad y ningún refresco en el interior. También debo reconocer que la presencia de algunos fiambres y aderezos hablan de algunas grasas saturadas que también tienen lugar en la dieta y debemos controlar la cantidad al momento de consumirlas.
    Tú puedes hacer este sencillo análisis observando el interior de tu nevera, y allí podrás ver reflejado el tipo de alimentación que llevas para que si fuese necesario, esa nevera se revista de colores vivos propios de los productos frescos.
    Por supuesto, tu nevera puede decir mucho más acerca de tu dieta, pues como ya nos han dicho nuestros compañeros de Directo al Paladar, en ella se puede reflejar tu organización si observas varios recipientes con comida pre-lista, tu nivel adquisitivo, tus gustos, tus necesidades y tu cultura.

    Publicada en:
    http://www.vitonica.com/dietas/que-dice-tu-nevera-acerca-de-tu-dieta
    el 17 de agosto de 2011.

    sábado, 17 de septiembre de 2011

    Análisis de dietas milagro (XVI): La dieta Duke (OJO: No confundir con la Dieta Dukan)


    En todo momento del año y sobre todo en esta época donde el cuerpo queda más expuesto, las dietas milagro nos acechan pudiendo volvernos su víctima. Por eso, hoy realizamos el análisis de otra dieta milagro que ya esta dando que hablar en la web, se trata de la dieta Duke, también llamada dieta del arroz.

    ¿En qué consiste la dieta Duke?

    La dieta Duke se promociona como un programa de hábitos saludables que permite perder peso rápidamente llevando una alimentación baja en grasas y muy baja en sodio, pues se lo considera un fuerte estimulante del apetito.
    La dieta propone la realización de dos fases, ambas basadas principalmente en hidratos de carbono y proteínas vegetales, así como mucha fibra, vitaminas y minerales.
    La primer fase es muy restrictiva y sólo permite el consumo de frutas y arroz integral, de manera de obtener potasio, fibra, vitaminas del complejo B y otros micronutrientes. Eso sí, como podemos ver, casi no tenemos proteínas salvo las presentes en el arroz, pero sin aminoácidos esenciales y tenemos nulo aporte de grasas. Se sugiere durante esta fase tener una fuerte supervisión médica.
    La segunda fase se amplia permitiendo consumir legumbres además de arroz, verduras, frutas y otros hidratos como las pastas, pero sólo se permite la ingesta de pescado como fuente de proteínas y grasas a una vez por semana.
    La dieta debe extenderse por 12 semanas como máximo aunque dependiendo de la salud del paciente puede llevarse a cabo por más tiempo y promete una pérdida de peso de entre 10 y 16 kilos.

    Errores de la dieta Duke

    Aunque se habla de promoción de hábitos saludables y se nombra mucho al ejercicio, en el plan que ofrece la dieta sólo se proponen estas dos fases en la cual no se dictan porciones de alimentos ni se habla de actividad física recomendada.
    Un error principal en la dieta Duke es el desequilibrio nutricional que se observa fácilmente, pues faltan grasas buenas, proteínas de alto valor biológico pero abundan los hidratos complejos. Es decir, en la dieta las calorías pueden ser variables pero la mayor parte de éstas no estarán provistas por proteínas y grasas sino por hidratos.


    Aunque es bueno reducir las grasas de la dieta e incrementar el consumo de fibra, en esta dieta tocamos límites peligrosos, pues el organismo requiere de ácidos grasos esenciales que sólo los alimentos pueden ofrecerlos a diario, mientras que en esta dieta quedan practicamente eliminados en un principio y sólo pueden estar presentes en cantidades mínimas en la segunda fase.
    Por otro lado, no nos enseña a comer ni modifica hábitos realmente, sino que nos prohibe alimentos sin permitirnos aprender a convivir con la gran oferta de productos que nos rodea en la actualidad.
    Tiene un tiempo, por lo tanto, no es una dieta que podamos realizar toda la vida, lo cual habla de su equilibrio nutricional y su efecto en la salud.
    Por todo esto, la dieta Duke también es una dieta milagro con la cual debemos tener cuidado. Si bien sus bases son buenas (comer más fibra, menos grasa y sodio), no propone una solución real para lograrlo y conservar el cambio a largo plazo en beneficio de la salud.

    Publicado en:
    http://www.vitonica.com/dietas/analisis-de-dietas-milagro-xvi-la-dieta-duke
    el 16 de agosto de 2011.

    sábado, 10 de septiembre de 2011

    La liposucción o el camino fácil para adelgazar

    Viendo en la tele un documental sobre la liposucción me viene a la cabeza el montón de gente que en lugar de elergir la actividad física y el deporte para perder peso, elige este tipo de cirugía, donde de pronto nos quitan unos cuantos kilos de grasa y nos vamos a casa tan tranquilos.
    En principio se podría decir que es eficaz y rápido, más que matarse en el gimnasio durante meses, pero no todo es así de bonito. Yo siempre me he preguntado: ¿cuánto tarda una persona que se hace una liposucción en aumentar de nuevo su peso? Supongo que al cuerpo no le hará mucha gracia que de pronto le quitan sus reservas, y eso se tiene que notar por algún lado.

    Además en la liposucción nos quitan grasa de zonas específicas, donde más grasa se acumula, por lo que la pérdida de peso no es homogénea, con lo que no se yo si es mejor el remedio o la enfermedad. ¿Y qué pasa con la piel?, en pocos minutos la piel pasa de estar tersa a estar arrugada porque ya no tiene tanta materia que recubrir.
    A mi no me cabe ninguna duda de que la mejor forma de perder peso es quemando la grasa a base de movimiento, mucho más sano y barato que pasar por el quirófano, y me atrevo a decir que más definitivo o al menos más duradero, porque alguien que se hace una liposucción dudo mucho que de repente se ponga a hacer ejercicio para mantener el peso perdido.

    Publicado en:
    http://www.vitonica.com/cosmetica/la-liposuccion-o-el-camino-facil-para-adelgazar
    el 8 de julio de 2009.

    sábado, 3 de septiembre de 2011

    Lo mínimo que debemos saber de las cirugías bariátricas

    Las cirugías bariátricas o aquellas destinadas a controlar la obesidad, son frecuentemente mal usadas o utilizadas equivocadamente para adelgazar rápidamente. Sin embargo, debemos saber que no siempre es conveniente recurrir a procedimientos quirúrgicos de este tipo.
    Hay determinados cosas que no podemos dejar de conocer acerca de las cirugías bariátricas, ya que depende de la información que tenemos el uso que hagamos de las mismas.
    En primer lugar, debemos saber que éste tipo de cirugías se prescriben cuando el exceso de peso de un individuo amenaza su vida, es decir, es excesivo y precisa de la pérdida urgente de grasa corporal, o bien, si ya se han implementado todo tipo de recursos y la persona no logra adelgazar eficientemente.
    Existen muchos tipos de cirugía que se realizan con la finalidad de luchar contra la obesidad, y como todo acto quirúrgico, conllevan un riesgo para la salud, no obstante, generalmente el riesgo del exceso de grasa es superior.


    Para quienes utilizan la cirugía bariátrica como un método fácil para adelgazar, debemos decir que la misma cirugía puede generar problemas antes no presentes en el organismo, por ejemplo, el bypass gástrico puede ocasionar cálculos renales, infecciones, carencias nuricionales, entre otros.
    Por otro lado, es importante saber que la cirugía no nos quita la necesidad de hacer dieta o de realizar actividad física, sino que requiere de la ayuda del estilo de vida para lograr buenos resultados.
    Además, las cirugías no modifican hábitos alimentarios, sino que reducen la ingesta alimentaria por diversos métodos o la absorción de nutrientes para provocar un descenso de peso corporal.
    En fin, las cirugías son un arma de valiosa utilidad para los obesos mórbidos, que necesitan de un método que les permita perder gran cantidad de peso. No obstante, antes de solicitar una cirugía se necesita un buen examen médico y prescripción profesional, pues no es recomendable someterse a una cirugía para adelgazar “fácilmente” con todos los riesgos que ésto implica y sabiendo que igualmente tendremos que luchar contra los malos hábitos de vida.

    Publicado en:
    el 17 de julio de 2009.