sábado, 27 de febrero de 2010
Y también eficaz para los no diabéticos...
Según el estudio presentado en el marco del Congreso Mundial de la Federación Internacional para la Cirugía de la Obesidad y Trastornos Metabólicos (IFSO).
- El tratamiento y la prevención de esta enfermedad ha sido un tema clave en el 14º Congreso Mundial de la Federación Internacional para la Cirugía de la Obesidad y Trastornos Metabólicos (IFSO).
- El 78,1% de los pacientes experimentaron una resolución completa de su diabetes después de la cirugía y un 86,6% logró resolución o mejora.
París, Agosto 2009: Los datos presentados por primera vez en el 14º Congreso Mundial de la Federación Internacional para la Cirugía de la Obesidad y Trastornos Metabólicos (IFSO) demuestran la eficacia de la cirugía bariátrica en la mayoría de pacientes con diabetes tipo 2.
Este estudio es el metanálisis de mayor envergadura que se ha realizado hasta la fecha para examinar el impacto de la cirugía bariátrica sobre la diabetes tipo 2. El análisis incluyó a más de 135.000 pacientes y demostró que los signos - tanto clínicos como de laboratorio- de la diabetes se resuelven o mejoran en la mayoría de los pacientes tras ser sometidos a cirugía bariátrica. El 78,1% de los pacientes experimentaron una resolución completa de su diabetes después de la cirugía y un 86,6% logró resolución o mejora. Es importante señalar que estas mejoras significativas en la salud se mantenían dos años después de la cirugía.
La media de la pérdida de peso global en el metanálisis fue de 38,5 kg, lo que representa un 55,9% del exceso de peso. Después de la cirugía los niveles de insulina descendieron significativamente como también lo hizo la hemoglobina A1c y la glucosa en ayunas, todos ellos marcadores importantes de la diabetes tipo 2.
Diabetes tipo 2
La diabetes tipo 2 es consecuencia de un uso ineficaz de la insulina por parte del cuerpo y es la forma más frecuente de diabetes, ya que se presenta en el 90% de casos de esta enfermedad. En buena parte está causada por un peso corporal excesivo y por la inactividad física y su prevalencia está aumentando a escala mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que existen 180 millones de personas con diabetes y que, si no se toman medidas urgentes, las muertes relacionadas con la diabetes se incrementarán en más del 50% en los próximos 10 años.
La diabetes es una enfermedad crónica y los costes sanitarios asociados con su control y tratamiento son cuantiosos. La OMS estima que los costes sanitarios directos de la diabetes oscilan entre un 2,5% y un 15% de los presupuestos anuales de asistencia sanitaria.
El Profesor Jean-Marc Chevallier, presidente del Congreso de la IFSO comentó, “No cabe duda de que los crecientes niveles de obesidad y sobrepeso están avivando un espectacular aumento de los niveles de diabetes tipo 2 en todo el mundo. Aunque algunos pacientes pueden controlar su diabetes con medicamentos y cambios en su estilo de vida, otros experimentan niveles elevados de morbilidad. Ante esta situación resulta fundamental que busquemos activamente nuevas estrategias para manejar la enfermedad. La cirugía bariátrica constituye una importante promesa en este campo y, como organización, tenemos el compromiso de estudiar la mejor forma de utilizar esta rama de la medicina para beneficio de los pacientes.”
Destacado avance científico en la cirugía bariátrica
El tratamiento quirúrgico de las personas gravemente obesas ofrece la mayor y más duradera pérdida de peso en comparación con otros métodos. En estudios a largo plazo se ha demostrado que la cirugía bariátrica ofrece una reducción sustancial del riesgo de mortalidad así como también del riesgo de desarrollar nuevos trastornos relacionados con la salud asociados al hecho de tener sobrepeso o ser obeso. Los resultados de los estudios muestran que, 10 años después, los pacientes que se habían sometido a cirugía bariátrica tenían más probabilidades de haberse recuperado y menos probabilidades de haber adquirido diabetes que el grupo de control.
Es importante destacar este estudio también plantea que el uso de los servicios de asistencia sanitaria y los costes sanitarios también disminuyeron después de la cirugía bariátrica. La cirugía bariátrica comienza a ser rentable a los 3,5 años de realizarse el procedimiento.
A pesar de los beneficios a largo plazo de la cirugía bariátrica tanto para los individuos como para la sociedad, la proporción de pacientes que se someten al tratamiento es relativamente pequeña.
IFSO: mayores niveles profesionales en la cirugía para la obesidad
El objetivo de la Federación Internacional para la Cirugía de la Obesidad y Trastornos Metabólicos (IFSO) es optimizar el tratamiento de los pacientes obesos. La organización une a cirujanos bariátricos y profesionales de la salud afines de todo el mundo para compartir las mejores prácticas y el conocimiento en este campo de la medicina. A través del desarrollo de directrices y del compromiso de la creación de un sistema de acreditación de cirujanos individuales y centros bariátricos de todo el mundo, la Federación está elevando los niveles profesionales en la cirugía bariátrica. El Congreso Mundial anual de la IFSO es el foro más destacado para la investigación y el avance en el tratamiento quirúrgico de los pacientes obesos.
Pues si, también es eficaz para otros Pacientes sin diabetes... como yo... que por cierto, sigo dentro del "rango" aceptable sin ningún tipo de esfuerzo especial, eso si, intentando cada día mantener cierta disciplina en cuanto a los nuevos hábitos de alimentación sana.
sábado, 20 de febrero de 2010
¿Será el "pescaito frito" o la tortilla de camarones?
Tampoco nada que decir con relación al artículo que sigue, que se explica por si solo...
Andalucía entre las comunidades con mayor tasa de obesidad severa de España, según expertos
martes, 15/12/2009.
Andalucía : La lista de espera para operar a estos pacientes mediante cirugía bariátrica supera los dos años en el SNS
La obesidad severa está aumentando progresivamente en España y afecta ya a más de dos millones de personas, siendo uno de los países con las tasas más altas de Europa, según destacaron hoy diferentes expertos de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) y la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad (SECO), entidades que acaban de constituir el Grupo de Estudio del Tratamiento de la Obesidad Severa (GESTOS).
Además, la prevalencia de dicha enfermedad, entre la que se incluye a aquellas personas con un índice de masa corporal superior a 35, varía entre unas comunidades y otras ya que las tasas más elevadas se alcanzan en Andalucía, Galicia, Extremadura y Canarias, mientras que las autonomías con menos obesos son Madrid, Cataluña y País Vasco.
"No es un simple problema estético y de imagen", explicó hoy el presidente de SECO, Antonio Torres, quien aseguró que se trata de una enfermedad "crónica y grave" a la que hay que unir una serie de patologías asociadas, como la diabetes, la hipertensión arterial o la apnea del sueño.
Por ello, los componentes del recién creado grupo GESTOS apuestan por someter a estos pacientes a cirugía bariátrica, ya que es "la única medida eficaz a largo plazo" para acabar con este problema, con una tasa de más del 90 por ciento de éxito a cinco años de la intervención", añadió el coordinador de Cirugía Bariátrica del Hospital Bellvitge de Barcelona, Carlos Masdevall.
Existen tres tipos de intervenciones diferentes: las técnicas restrictivas, las malabsortivas y las mixtas. Una de estas últimas, el 'by-pass' gástrico, es la más utilizada en España y, de hecho, se calcula que el 70 por ciento de las cirugías se lleva a cabo mediante esta técnica.
El problema, pese a estas tasas de éxito, es que en España tan sólo se realizan unas 20.000 intervenciones de este tipo cada año, tan sólo un 1 por ciento del total de afectados por obesidad severa.
LISTAS DE ESPERA DE MÁS DE 2 AÑOS
El motivo de esta falta de tratamiento es que en España existen pocos centros, públicos y privados, que cuenten con una unidad específica y multidisciplinar dotada de los recursos humanos y técnicos necesarios para tratar a estos pacientes, lo que provoca que en el Sistema Nacional de Salud (SNS) la cirugía bariátrica tenga una lista de espera de más de dos años de media.
"En este proceso intervienen endocrinos, cirujanos, psiquiatras, anestesistas, nutricionistas, entre otros especialistas, que evalúan al enfermo y deciden si es apto o no para algún tipo concreto de cirugía bariátrica", explicó el doctor Masdevall, de ahí la necesidad de crear unidades específicas para estos pacientes.
Pero la situación también se agrava en los obesos severos de edad infanto-juvenil, un grupo de edad donde está aumentando la incidencia de esta enfermedad y en el que también se contempla el uso de la cirugía de la obesidad como tratamiento de elección, a la que hay que añadir otras técnicas más adecuadas como la banda gástrica o la gastrectomía tubular.
Por todo ello, y con el objetivo de mejorar el tratamiento de esta obesidad, la plataforma GESTOS, integrada por cirujanos y endocrinos, pretende concienciar a las administraciones, especialistas, pacientes y a la sociedad en general en torno a este problema, sus graves consecuencias y a la urgencia que supone establecer soluciones a su diagnóstico y abordaje.
JORNADA DE MANEJO MULTIDISCIPLINAR DEL SOBREPESO EN SEVILLA
Precisamente hoy, el coordinador del programa formativo 'Manejo multidisciplinar del sobrepeso y la obesidad en la población trabajadora', el doctor Pere Plana, admitió en Sevilla que los propios médicos de medicina del trabajo, así como sus colegas en atención primaria, "no incidimos lo suficiente en el verdadero problema de salud, que no estético, que supone la obesidad y el sobrepeso" entre la población adulta española.
El también miembro de la Sociedad Española de Medicina y Seguridad del Trabajo, quien presentó en la capital hispalense este programa formativo, advirtió en declaraciones a Europa Press de que la obesidad supone, tras el tabaco, "la segunda causa de muerte prevenible en España".
De hecho, señaló que, ya en 2007, la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO) realizó un estudio en el que se puso de relieve que el 14 por ciento de la población española de entre 25 y 60 años es obesa, al tiempo que otro 38 por ciento de ese mismo cohorte de edad sufre de sobrepeso.
"Estamos hablando de que más del 50 por ciento de la población adulta española tiene exceso de peso", alertó este especialista, quien advirtió, asimismo, que la tendencia de estos problemas sanitarios se está revirtiendo de norte a sur.
"Sabemos que en España hay más casos de obesidad y sobrepeso que en otros países europeos del norte, de la misma manera que hay más prevalencia de estos problemas en Andalucía que en otras comunidades españolas más hacia el norte", agregó Pere Plana, quien reconoció que más allá de un abandono más acentuado de la dieta mediterránea y un abuso del sedentarismo y la falta de ejercicio no se sabe a ciencia cierta el por qué de esta tendencia del exceso de peso de norte a sur.
Sea como fuere, avisó de los problemas que este tipo de enfermedades está provocando "no sólo entre los propios afectados, sino también entre los propios sistemas sanitarios".
Al hilo de ello, se remitió a los costes sanitarios derivados de la obesidad y el sobrepeso en España de 2002, "y que ya ascendían anualmente a unos 2.500 millones de euros, lo que representaba el 7 por ciento del gasto público total", en referencia al estudio 'Costes sociales y económicos de la obesidad y sus patologías', elaborado por el gabinete de estudios Bernard-Krief.
"ES UNA ENFERMEDAD CRÓNICA NO UN PROBLEMA ESTÉTICO"
En cuanto al perfil de más riesgo, indicó que el mismo se corresponde "al de una mujer, mayor de 45 años y con un nivel de instrucción bajo".
Por todo ello, insistió a Europa Press en el hecho de que la obesidad y el sobrepeso "son enfermedades crónicas, que no estéticas, y ligadas a factores de tipo socio-cultural y ambiental, aunque en algunos casos también hay un componente genético".
Entre las medidas a reforzar, abogó por que, al menos una vez al año, las personas se hagan un examen de salud endocrino, toda vez que apostó por que los tratamientos para este tipo de patologías, fundamentalmente en lo que fármacos se refiere, "lleven una co-financiación por parte de las administraciones sanitarias autonomicas", concluyó.
sábado, 13 de febrero de 2010
12 añitos...
Mira que interesante comentario me he encontrado en internet... (viviré 12 años más).
Los operados de cirugía bariátrica viven doce años más
24.11.09 - 00:47 - EFE BARCELONA
Las personas con obesidad mórbida que se someten a un tratamiento de cirugía bariátrica viven unos doce años más que si no se intervienen quirúrgicamente, según se ha destacado en una jornada sobre esta patología celebrada en Barcelona. En este encuentro, organizado por el hospital de Sagrat Cor de Barcelona, se ha destacado que actualmente en Cataluña hay unos 35.000 pacientes con obesidad mórbida que deberían operarse, y que a pesar de ello, solo se operan entre 1.000 y 1.200 personas.
Según ha explicado el doctor Javier Foncillas, Jefe de la Unidad de Cirugía Metabólica y de la Obesidad Mórbida del Hospital Universitari Sagrat Cor de Barcelona, la obesidad mórbida es una enfermedad, y no un problema estético, que lleva asociadas otras patologías. Entre los problemas que más se dan entre los grandes obesos están la diabetes, la hipertensión, el colesterol, la artrosis, la insuficiencia respiratoria, las apneas del sueño y, con frecuencia, problemas cardiovasculares.
Para este experto, antes de realizar una cirugía bariátrica hay que hacer una correcta valoración del paciente y un seguimiento postoperatorio adecuado para conseguir los resultados esperados a largo plazo.
sábado, 6 de febrero de 2010
Estreñimiento...y sorpresa...
Hablamos hace dos semanas de algunas dificultades que podrían presentársenos a los Pacientes Bariátricos posteriormente a la operación y citabamos al "sindrome de dumping"... otra situación que tambien puede presentarse con relativa frecuencia es el estreñimiento...
El estreñimiento es otro de los "males colaterales" o "complicaciones" que pueden aparecer después de la Cirugía Bariátrica, debido básicamente a la "falta de costumbre" de nuestros intestinos a gestionar cantidades muy reducidas de material fecal. Por lo general va desapareciendo con el tiempo, a medida que los intestinos se "readaptan" a la nueva situación, no obstante, mientras esto ocurre, el paciente bariátrico lo sufre y busca soluciones.Estreñimiento: puede producirse en los primeros meses del postoperatorio, resolviéndose con la adaptación a los cambios del volumen de los alimentos. El consumo regular de legumbres, frutas y verduras reduce el riesgo de estreñimiento.
Estreñimiento: la baja ingestión de alimentos ricos en fibra y en grasa puede originar estreñimiento pertinaz en algunos sujetos. Es conveniente asegurar en primer lugar una adecuada hidratación y utilizar laxantes suaves si es necesario. El consumo de verduras o legumbres trituradas (si se toleran) puede ayudar a mejorar el estreñimiento. También las frutas desecadas (uvas pasas, ciruelas, orejones) pueden contribuir a mejorar el estreñimiento; las ciruelas pasas son las que contienen un porcentaje mayor de fibra y previamente remojadas y trituradas pueden servir como acompañamiento de platos. Pero tal y como habíamos visto se debe tener cuidado con la administración de fibra insoluble. Conviene aquí recordar que la administración de fibra insoluble fija cationes divalentes (hierro,calcio, magnesio), lo que dificulta aún más el manejo de estas deficiencias tan comunes tras la cirugía.
Para mi fue "remedio santo" lo que me aconsejó mi médico de cabecera, que no por elemental dejó de ser efectivo, si estás en el caso, haz la prueba:Beber un vaso de agua templada, más bien caliente, por la mañana en ayunas, y otro por la noche, justo antes de acostarte... lo demás viene solo...
sábado, 30 de enero de 2010
Fabuloso Estudio Clínico
En mi post de la pasada semana hablábamos del sidrome de dumping como un probable "efecto colateral" que podría ocurrir en Pacientes con determinados tipos de Cirugía Bariátrica... buscando otros escritos sobre este tema de los efectos secundarios he encontrado este magnífico Estudio Clínico, que a pesar de que puede resultar demasiado extenso para muchos -por lo que desde ya pido disculpas- si creo que es lo más interesante que pueda encontrar todo aquel que ande en la búsqueda de información para conocer en detalle los pormenores de este tipo de Cirugía, y pueda servir a muchos de orientación (rigurosamente científica) sobre que hacer o a quien consultar en caso de dudas o de que se presente alguno de los sintomas o eventos que se describen en el Estudio, incluso, puede que también ayude a los que sin recurrir a la Cirugía, estén en la lucha contra los kilos de más por diferentes vías.
En un intento de "recortar" el post, me he tomado la libertad de omitir las referencias bibliográficas que respaldan este Estudio Clínico... por si a alguno le interesa, pueden encontrarlas en el siguiente enlace:
http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=s0212-16112007000500014&script=sci_arttext#t2
Implicaciones nutricionales de la cirugía bariátrica sobre el tracto gastrointestinal
M. A. Rubio* y C. Moreno**
*Unidad de Nutrición Clínica y Dietética. Servicio de Endocrinología y Nutrición. Hospital Clínico Universitario San Carlos. Madrid.
**C. S. Gregorio Marañón. Alcorcón. Madrid. España.
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RESUMEN
La alteración de la anatomía del tracto gastrointestinal tras la cirugía bariátrica, conlleva una modificación de las pautas alimentarias que deben adaptarse a las nuevas condiciones fisiológicas, ya sea en relación al volumen de las ingestas, como a las características de los macro y micronutrientes a administrar.
La dieta restrictiva post-cirugía bariátrica (básicamente, en bypass gástrico y procedimientos restrictivos) se desarrolla en varias etapas. La primera fase tras la cirugía consiste en la administración de líquidos claros, durante 2-3 días, para seguir con una dieta líquida completa, baja en grasa y con alto contenido en proteínas (> 50-60 g/día) durante un periodo de 2-4 semanas, normalmente a partir de dietas-fórmula. Una dieta triturada o blanda está indicada a partir de las 2 a 4 semanas tras el alta e incluye alimentos muy blandos y ricos en proteínas, como el huevo, quesos bajos en calorías y carnes magras de pollo, vacuno, cerdo o bien pescado (las carnes rojas son peor toleradas). La dieta normal se puede comenzar hacia las 8 semanas de la cirugía o más tarde. Es importante incorporar alimentos hiperproteicos en cada comida, como claras de huevo, carnes magras, quesos o leche, en cada comida. Todas estas indicaciones deben realizarse bajo supervisión de un experto profesional en nutrición para asesorar en todo momento a los pacientes, adaptando la dieta pauta a algunas situaciones especiales (náuseas/vómitos, estreñimiento, diarrea, síndrome de dumping, deshidratación, intolerancias alimentarias, sobrealimentación, etc.).
Se revisan las deficiencias de vitaminas y minerales más frecuentes en los diferentes tipos de cirugía, con especial atención al metabolismo del hierro, vitamina B12, calcio y vitamina D.
No hay que olvidar que el propósito de la cirugía de la obesidad es que el paciente pierda peso y por ello la dieta post-cirugía está diseñada con este objetivo, pero sin olvidar el papel esencial que la educación nutricional tiene en el aprendizaje de nuevos hábitos alimenticios que contribuyan a mantener esta pérdida de peso a lo largo del tiempo.
Palabras clave: Cirugía de la obesidad. Bypass gástrico. Dieta postcirugía bariátrica. Dieta blanda. Dieta triturada. Deficiencia de vitaminas y minerales.
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Introducción
El paciente con obesidad mórbida tributario de cirugía bariátrica (CB) es susceptible de diferentes pautas de intervención nutricional, que se inician desde el periodo pre-operatorio hasta la fase postquirúrgica en función, también, de las diferentes técnicas empleadas.
Todos los pacientes sometidos a cirugía bariátrica, sea cual sea la técnica quirúrgica utilizada son tributarios de ayuda nutricional, tanto para evitar fallos en las suturas durante los primeros días, como para prevenir o subsanar, si los hubiere, déficits nutricionales u otras complicaciones médicas. En ningún caso debe interpretarse que la CB es una modalidad de tratamiento de la obesidad que permite que el paciente consuma de manera ilimitada cualquier tipo de alimento, sin que ello vaya a tener repercusión sobre la evolución del peso corporal. Un adecuado y minucioso programa de entrenamiento educacional, con la finalidad de modificar el estilo de vida del paciente, debe imperar como herramienta terapéutica esencial en el seguimiento de estos pacientes, ya que lo más importante no es la reducción de peso a corto o medio plazo, sino perseverar en mantener el peso perdido durante años.
En esta revisión abordaremos de manera resumida las aproximaciones terapéuticas pre y postcirugía, que permitan mantener al paciente en condiciones óptimas de requerimientos de energía, macro y micronutrientes.
Estrategias nutricionales pre-cirugía de obesidad
El planteamiento alimentario antes de la cirugía no debe apartarse de las recomendaciones generales de una alimentación hipocalórica estándar indicada para los pacientes obesos, al menos con la intención de que no continúen ganando kilos antes de la cirugía. En nuestra experiencia, los obesos que están en lista de espera y que no reciben una atención médica-educacional continuada, pueden ganar entre 10-30 kg antes de la cirugía. Para reducir las posibles complicaciones médico-quirúrgicas asociadas al exceso de peso, la periodicidad de las consultas debe mantenerse hasta el mismo momento de la cirugía, para conseguir que el paciente pierda peso -dentro de lo posible-.
Aproximadamente, un 80-90% de los pacientes con obesidad mórbida presentan esteatosis hepática; de éstos, cerca del 30%, muestran signos de inflamación, compatibles con una esteatohepatis no alcohólica. En los procedimientos laparoscópicos, el gran tamaño del hígado dificulta tanto la visualización del campo operatorio, como las maniobras de acceso a la zona de unión gastroesofágica; además, el hígado graso suele sangrar con facilidad y es friable, por lo que la tracción de esta víscera durante la cirugía puede producir laceraciones o roturas.
Recientemente, se ha observado que el tratamiento con dietas de muy bajo contenido calórico (DMBC) a base de productos comerciales hipocalóricos e hiperproteicos, administrando entre 450-800 kcal/día, durante un periodo de hasta 6 semanas, consigue reducir de manera ostensible el tamaño del volumen hepático y la grasa visceral, permitiendo que la cirugía sea menos costosa de realizar. Aproximadamente, el 80% de la reducción del volumen hepático se alcanza tras 2 semanas de tratamiento, por lo que este debe considerarse el periodo mínimo de tratamiento; en segundo lugar, el porcentaje de reducción del volumen hepático es proporcional al tamaño inicial del hígado, de tal manera que a menor infiltración grasa, menor es el resultado obtenido. Es posible que la disminución del contenido de glucógeno hepático contribuya en un alto porcentaje a esta reducción acentuada en tan escaso margen de tiempo, mientras que la disminución de peso y de la grasa visceral, es más progresiva (fig. 1).
Estrategias nutricionales post-cirugía de obesidad
Las recomendaciones nutricionales al paciente intervenido de cirugía bariátrica pueden variar según el tipo de intervención practicada:
1. Intervenciones restrictivas. En este apartado se incluyen las gastroplastia vertical anillada, la banda gástrica ajustable o no y la gastrectomía tubular (sleeve gastrectomy). En estos casos es importante la disminución del volumen de la ingesta por toma, puesto que el reservorio gástrico residual suele ser de capacidad muy reducida (25 ml de promedio), algo mayor en la gastrectomía tubular (80-150 ml). En este tipo de cirugías se preserva la funcionalidad del tracto gastrointestinal, por lo que la atención debe centrarse en adecuar una ingestión alimentaria muy restrictiva, pero con el aporte suficiente de micronutrientes para evitar deficiencias.
2. Intervenciones malabsortivas, representadas por las derivaciones biliopancreáticas [DBP] (clásica, tipo Scopinaro o bien en forma de "cruce duodenal"). Los pacientes tienen menos limitaciones a la hora de ingerir alimentos porque se dispone de una mayor capacidad gástrica (150-250 ml) pero, debido a los largos cortocircuitos intestinales, es frecuente que existan problemas con la absorción, especialmente de las grasas, por lo que cuánto más rica en grasa sea la dieta, mayor será la esteatorrea y las molestias consiguientes. En estos casos, al alterarse la anatomía del tubo digestivo y los tramos de absorción, tanto a nivel proximal (duodeno, yeyuno) como distal (yeyuno e íleon terminal), nuestra atención debe centrarse en el aporte fundamentalmente de proteínas, así como de ciertos minerales (hierro, calcio), vitamina B12 y vitaminas liposolubles.
3. Intervenciones mixtas, representada por el bypass gástrico (BG) como cirugía "gold Standard" de la cirugía bariátrica; en estos casos, además de la restricción secundaria al pequeño reservorio gástrico, existe una limitación en la absorción de diferentes nutrientes. Como la mayor parte de la cavidad gástrica, duodeno y primeras asas de yeyuno quedan excluidas del paso alimentario, la dieta debe orientarse a cubrir los requerimientos nutricionales del paciente, con especial atención a las posibles deficiencias de vitamina B12, hierro y calcio. Al igual que sucede con las intervenciones malabsortivas, el paso rápido de la comida hacia el intestino, puede originar en algunos pacientes síntomas compatibles de síndrome de dumping, por lo que se requiere ajustar la alimentación a esta situación clínica.
Aspectos nutricionales de la dieta post-cirugía baritátrica
Cualquiera que sea el modelo de alimentación propuesta para el periodo postcirugía de la obesidad, debe cubrir todos los requerimientos de proteínas, vitaminas y minerales que necesita el paciente.
Proteínas: Es el macronutriente más importante que tenemos que controlar ya que facilita la cicatrización rápida de suturas y heridas y ayuda a preservar la masa magra, durante el periodo de pérdida de peso. La cantidad de proteínas requeridas debe constituir al menos 1,0 g/kg peso ideal/día, lo que en la práctica equivale a ingerir entre 60 a 80 g de proteínas diarias. El problema radica en que los alimentos que contienen las proteínas (carnes, pescados, huevos, derivados lácteos...) no suelen ser tolerados en las primeras semanas de la cirugía. Por ello, puede resultar adecuado administrar un suplemento extra de proteínas, bien sea incorporando la cantidad deseada de proteína en polvo en la comida a partir de un módulo específico de proteínas o bien mediante el empleo de un producto comercial hiperproteico e hipocalórico.
Hidratos de carbono: Constituirán más del 50% del aporte diario de energía y su procedencia será variada: verduras y frutas fundamentalmente y en menor cantidad legumbres, arroz, patatas, pasta, pan..., evitando todos aquellos alimentos o productos con elevado contenido en azúcares (galletas, caramelos, batidos helados, refrescos y zumos azucarados y la mayoría de dulces y repostería) que contribuyen a elevar el aporte energético y facilita el vaciamiento rápido del estómago (síndrome de dumping).
Fibra: La fibra de tipo insoluble contenida en hortalizas crudas, cereales integrales y algunas legumbres, pueden ser muy mal tolerada en los pacientes con capacidad gástrica reducida. La escasez de ácido clorhídrico no permite digerir bien las paredes celulares y origina sensación de pesadez gástrica y flatulencia. En algunos casos puede ser origen de bezóar gástrico. Solo la fibra soluble contenida en los alimentos o administrada en forma de beta-glucanos u oligosacáridos es bien tolerada.
Grasas: La grasa tiende a lentificar el vaciado gástrico y agravar síntomas preexistentes de reflujo gastroesofágico. En las derivaciones gástricas o biliopancreáticas, con componente malabsortivo, una excesiva cantidad de grasas puede ocasionar dolor abdominal, flatulencia y esteatorrea. Alimentos ricos en grasas (embutidos, patés, carnes grasas, quesos grasos, frutos secos, frituras en general), deben evitarse no sólo por la posible intolerancia, sino porque su excesivo aporte calórico frena la curva de pérdida de peso y/o facilita la recuperación del mismo. Las grasas en su conjunto, no debe superar el 25-30% de la energía total diaria.
Alcohol: Merece una atención especial, por varias razones. El alcohol aporta calorías y evita la oxidación de las grasas, disminuyendo la eficacia de la pérdida de peso. Además de las conocidas complicaciones médicas asociadas a una ingestión excesiva de alcohol (hepatopatías, pancreatitis, miocardiopatías...), se favorece el desarrollo de carencias vitamínicas (tiamina, piridoxina, fólico) y de minerales (magnesio, fósforo, cinc, hierro) así como fomentar una disminución de la masa ósea.
El etanol sufre un metabolismo de primer paso en la pared gástrica, mediante la acción de la enzima alcohol deshidrogenasa. La importancia de este sistema enzimático depende de la edad, sexo, raza, tiempo de vaciado gástrico, etc., pero parece evidente que los sujetos gastrectomizados o cuyo estómago ha sido objeto de un cortocircuito, están fácilmente expuestos a una intoxicación aguda tras la ingestión de etanol o a un mayor riesgo de desarrollar adicción. Se recomienda, por tanto, prudencia en el consumo de alcohol en los pacientes sometidos a cirugía bariátrica.
Características de la dieta
Volumen de las tomas. En las cirugías con un componente restrictivo gástrico, al inicio la capacidad está restringida a volúmenes muy pequeños de 30-50 ml; con posterioridad, la capacidad aumenta hasta 150-200 ml (según pacientes), por lo que a largo plazo, la medida casera de "una taza" suele ser el equivalente que el paciente debe utilizar a la hora de consumir los alimentos. Estas limitaciones no suelen ser necesarias en aquellos pacientes que han sido intervenidos de DBP y donde la capacidad de reservorio gástrico no está prácticamente mermada. El sujeto puede comenzar a ingerir mayores cantidades prácticamente desde el inicio de la cirugía, sin que ello sea indicativo de una permisividad absoluta en la selección de alimentos, sino más bien todo lo contrario, debe aprender a comer de manera saludable, respetando los criterios nutricionales más arriba recomendados.
Contenido energético: La pérdida de peso en la mayoría de las cirugías dependerá directamente de la ingestión energética total. Durante los tres primeros meses, el contenido energético de la dieta no suele sobrepasar las 800 kcal/día. A partir de los 6 a 12 meses, el aprendizaje en la forma de comer del paciente y la ligera dilatación del reservorio permiten un aumento del volumen, y por lo tanto del contenido energético. En esta fase los pacientes ingieren de 1.000 a 1.500 kcal/día5.
Consistencia de la dieta: La consistencia de la dieta debe aumentarse de forma progresiva desde una dieta líquida completa hacia una alimentación normal, en un periodo de 6-12 semanas, en función del tipo de cirugía y las características de cada paciente. Podemos diferenciar 3 fases distintas en cuanto a la consistencia:
- Dieta líquida (0-4 semanas): tiene por finalidad permitir una buena consolidación de las suturas que evite fugas posteriores; también que el paciente aprenda a consumir pequeñas cantidades de líquido para adaptarse a su nuevo reservorio gástrico y porque con la dieta líquida la tolerancia es excelente, evitando distensión abdominal, aerofagia, náuseas o vómitos. Los líquidos deben tomarse siempre a pequeños sorbos hasta completar la cantidad total diaria requerida. En esta primera fase, solo el aporte de una DMBC permite con fiabilidad que el sujeto reciba un aporte adecuado de proteínas, con preservación de la masa magra7; otras opciones incluyen realizar una dieta de base láctea (leche, yogur líquido, zumos) con la adición de proteína en polvo o complementar con un suplemento proteico. El paciente debe mantener una hidratación adecuada (2-2,5 l/día), completando esta dieta, con líquidos acalóricos (infusiones, caldos, agua).
- Dieta semisólida o puré (2-8 semanas): podrá ser más o menos espesa según la tolerancia del paciente. Aquí las proteínas se introducirán en forma de carne, pescado, huevo o jamón, triturados junto con los hidratos de carbono y las grasas, formando un puré. En caso de intolerancia a la carne y pescado, se sustituirá por un suplemento proteico. En esta fase, se pueden introducir algunos alimentos de consistencia semisólida, como huevos revueltos, pasados por agua o en tortilla, jamón cocido, yogur, quesos frescos bajos en grasa. En la tabla I se expone un ejemplo orientativo de dieta de consistencia semisólida. Advertir en este punto que el consumo de "potitos" infantiles comerciales pueden no aportar las necesidades de proteínas, vitaminas y minerales que necesitan los pacientes.
- Dieta libre o normal (a partir de las 4-8 semanas): se inicia cuando el paciente se encuentra en condiciones de comer prácticamente de todo lo que se considera saludable; esto es, una alimentación variada, baja en grasas, azúcares y rica en proteínas, frutas y verduras.Los pacientes deben entender que, debido a la limitada capacidad del estómago, no pueden plantearse comer varios platos en la misma comida -como antes de la cirugía-, porque se induce a una sobrealimentación. De la misma manera, el número de comidas al día deberá reducirse de las 5-6 iniciales hacia 3-4 comidas al día, después del primer año de la cirugía. Una vez se ha alcanzado la fase de meseta o menor pérdida ponderal, cuando coincide con una mayor capacidad del estómago y un vaciado más precoz, se debe ordenar la pauta de alimentación para no ingerir tomas extras, que lo único que aportan son calorías y sienta la base para la recuperación del peso perdido.
Recomendaciones generales para el paciente que sigue una dieta normal
La tolerancia a la inclusión de nuevos alimentos sólidos es individual y las fases de progresión va rían entre las personas. La educación nutricional es esencial en estos sujetos y no sólo para que aprendan las normas generales de cómo aprender a comer (tabla II), sino que hay entrenarles en los conceptos más elementales de la alimentación saludable, los principios de la nutrición y la necesidad complementaria de realizar una vida activa que garantice el éxito a largo plazo.
Los pacientes deben aprender a seleccionar aquellos alimentos que mejor pueden soportar así como prepararlos de manera adecuada para que su nuevo estómago pueda tolerar mejor la ingestión de los mismos (tablas III, IV y V).

Bebidas: se permiten todas las bebidas acalóricas (agua, refrescos sin azúcar, infusiones, caldos desgrasados, gelatinas light). Los zumos naturales de frutas deben reservarse para las especificaciones de la dieta.
Cereales: el pan se tolera mejor si está previamente tostado. Seleccionar los cereales de desayuno de la gama "sin azúcar" y bajos en grasa. Atención con la ingestión de cereales ricos en fibra, por la sensación de plenitud gástrica. En cuanto a la pasta o el arroz, debido a su alto poder energético deben restringirse su consumo a una vez a la semana y raciones pequeñas, tipo guarnición. Combinarlo con verduras, legumbres y/o alimentos proteicos.
Verduras: se pueden incorporar de manera abundante, tomadas mejor cocinadas (enteras o trituradas) que crudas. Atención a las verduras con mucha fibra y/o muy flatulentas.
Legumbres: debe controlarse su ingesta por su elevado valor calórico, pero sin embargo es una buena fuente de proteínas y de fibra. Preparadas de manera sencilla y en cantidad controlada, pueden ser perfectamente toleradas por muchos pacientes. Otras opciones es elaborar sopas o purés de legumbres.
Frutas: La tolerancia a las frutas es individual. Retirar pieles, hollejos, pepitas, semillas, porque pueden ocasionar oclusión del estomago y favorecer náuseas y vómitos. La fruta se tolera mejor si se consume en forma cocida: compotas, asadas al horno, fruta en almíbar (escurridos) o en su jugo, macedonia de frutas, etc.
Carnes: las carnes blancas (aves) son mejor toleradas que las carnes rojas que son más fibrosas. Las carnes magras aportan una importante cantidad de proteínas (20-25 g/100 g) de alta calidad biológica, pero a muchos pacientes les cuesta ingerirlas. Los pacientes deben aprender a cortar la carne en trozos muy pequeños, de 1 cm aproximadamente, y masticarlos bien y despacio. Mejor tolerancia, si se consume en forma de carne picada (hamburguesas o filetes rusos, albóndigas, como relleno de verduras o acompañando a la pasta, croquetas, canelones, etc.).
Embutidos: sólo están permitidos el jamón cocido o de pavo y el jamón serrano magro. Chorizo, salchichón, lomo, salchichas, etc., no son aconsejables por su alto contenido en grasa.
Pescados: los pescados blancos, como excelente fuente proteica, son mejor tolerados que las carnes; siempre cocinados de forma sencilla al vapor, al microondas, hervidos, plancha, horno, en papillote. El bonito al natural, desmenuzado en ensaladas, huevos rellenos, etc., es otra forma interesante de consumir pescado como fuente de proteínas. El pescado puede también formar parte de purés, croquetas, pudín o budín, canelones...
Huevos: concretamente la clara es la que aporta la proteína; la yema proporciona grasa y es la que da sensación de plenitud. Huevos revueltos, pasados por agua o escalfados, se toleran mejor que en forma de tortilla o huevos duros. Las claras de huevo cocidas se pueden añadir trituradas en el puré de verduras o ralladas en ensalada u otros guisos. Las claras pueden formar parte de platos como pudín o budín, souflés, merengues, mousses ligeros, batidos, etc., incorporando la posibilidad de incrementar las proteínas.
Lácteos: es mejor consumir la leche enriquecida en calcio y vitaminas A y D, ya que la deficiencia de estos micronutrientes es la norma tras la cirugía. Elegir yogures desnatados, quesos bajos en grasa, requesón (buena fuente de proteínas) y batidos saborizados bajos en grasa. El queso curado rallado en pequeña cantidad es una manera de aportar una cantidad extra de proteínas y una manera de enriquecer los platos, pero es mejor no incluirlos como tal en la dieta por su elevado valor calórico; lo mismo cabría comentar para la nata, o helados. En todo caso, los helados de hielo o los helados de yogur bajos en grasa, pueden ser un aliciente para saltarse la monotonía en el verano.
Grasas: aceite de oliva o de semillas, mayonesa o margarina ligeras, son las únicas formas de grasas aceptables, pero siempre controlando la cantidad total. Las frituras, otras grasas (bacón, sobrasada, mantequilla) no son admisibles. Tampoco los frutos secos son recomendables por su elevado nivel calórico; en todo caso, las castañas asadas o cocidas, contienen un aporte calórico mucho más reducido.
Miscelánea: palomitas de maíz, aperitivos salados (patatas chips, ganchitos, galletitas), galletas, bollos, repostería, cremas de untar, chocolates, bombones y chocolatinas, caramelos con azúcar, golosinas, helados, mermeladas, jaleas, etc., están totalmente desaconsejados por su elevado valor energético. Abusar de este tipo de productos es una garantía de fracaso del tratamiento.
Consideraciones especiales
Las cirugías con componentes restrictivos producen cambios dramáticos en el tamaño y configuración del estómago. Como consecuencia algunos pacientes desarrollan síntomas de inadaptación a las pautas alimentarias antes mencionadas y requieren adaptación individualizada. Veamos algunos ejemplos.
a) Naúseas y vómitos: suele relacionarse por comer demasiado rápido, masticar insuficientemente los alimentos, mezclar líquidos con sólidos o ingerir una cantidad superior a la capacidad del reservorio gástrico. A veces, se desencadenan tras la introducción de un nuevo alimento. Con reeducación adecuada, modificación de las texturas y ayuda de procinéticos, la mayoría de estos episodios suelen ser transitorios. En caso de vómitos persistentes descartar estenosis del estoma de salida de la cavidad gástrica o patología gastroesofágica (incompetencia del esfínter esofágico inferior, reflujo gastroesofágico patológico, trastorno de la motilidad esofágica, entre otros) o incluso crisis oclusivas intestinales.
b) Deshidratación: es muy común en las cirugías con componente restrictivo, debido a una disminución de la ingestión de líquidos; si además, coexisten vómitos o diarreas, la deshidratación se agrava. Síntomas de debilidad, cansancio, cefaleas, visión borrosa, pueden orientar a esta situación. El paciente debe aprender a beber líquidos prácticamente de manera continua, con sorbos pequeños, asegurando que al menos ha tomado 2 litros de líquidos al día.
c) Diarreas: sólo aparecen en los casos de derivación biliopancreática, en especial cuando la rama alimentaria es menor de 300 cm, la rama biliopancreática es largo y/o el canal común está situado a menos de 75 cm de la válvula ileocecal. Tras esta cirugía puede ser "normal" realizar entre 2-5 deposiciones al día, que poco a poco se van reduciendo, con el paso del tiempo. El contenido de la grasa de la dieta tiene mucho que ver con la aparición de esteatorrea, por lo que es conveniente asegurarse de la ingestión que habitualmente realiza el paciente. Sólo en casos de diarreas persistentes, con un elevado número de deposiciones que empeore la calidad de vida del paciente, estaría recomendado reconvertir la cirugía. El mal olor de las deposiciones, producto de la maldigestión y malabsorción de alimentos puede aliviarse con la administración de sales de bismuto o suplementos de Cinc (una deficiencia bastante común en estos pacientes). Por último, en algunos casos de diarrea persistente, hay que descartar sobrecrecimiento bacteriano, mediante test de hidrógeno exhalado, e indicar el correspondiente tratamiento antibiótico.
d) Estreñimiento: la baja ingestión de alimentos ricos en fibra y en grasa, pueden originar estreñimiento pertinaz en algunos sujetos. Es conveniente asegurar en primer lugar una adecuada hidratación y utilizar laxantes suaves si es necesario. En este apunto hacer una anotación de interés: el uso de lactulosa como laxante, puede agravar un síndrome de dumping en sujetos con gastro-enteroanastomosis. El consumo de verduras o legumbres trituradas (si se toleran) pueden ayudar a mejorar el estreñimiento. También las frutas desecadas (uvas pasas, ciruelas, orejones) pueden contribuir a mejorar el estreñimiento; pero tal y como habíamos visto se debe tener cuidado con la administración de fibra insoluble. Conviene aquí recordar que la administración de fibra insoluble fija cationes divalentes (hierro, calcio, magnesio), lo que dificulta aún más el manejo de estas deficiencias tan comunes tras la cirugía.
e) Síndrome de dumping: la aparición de sudoración, frialdad, sensación de hambre, malestar general, náuseas y/o vómitos e incluso diarreas, que mejoran tras la ingestión de carbohidratos, sucede en algunos pacientes (5%) a los que se les ha practicado un bypass gástrico o una derivación biliopancreática (excepto en el cruce duodenal). La ingestión de bebidas o alimentos azucarados o bien alimentos con alta osmolaridad suelen desencadenar este proceso. Reordenar la alimentación dirigida a un consumo ínfimo de este tipo de alimentos, con fraccionamiento de las comidas, suele servir en una mayoría de casos. En casos extremos, con sintomatología persistente y diaria, se pueden minimizar los síntomas con tratamiento farmacológico adyuvante (ej., inhibidores de la alfa-glucosidasa), aunque lo más efectivo para casos rebeldes es el empleo de análogos de somatostatina. Recientemente, se ha esgrimido la posibilidad de que en aquellos casos de síndrome de dumping, con un mayor componente neuroglucopénico, merece la pena investigar la posibilidad de desarrollo de hiperplasia de células -pancreáticas, debida a nesidioblastosis e incluso algún insulinoma, como ya se ha descrito.
f) Intolerancias alimentarias: hay una serie de alimentos que cuestan más de tolerar. Por orden de preferencia, las carnes rojas son las que peor se toleran, seguidas de verduras crudas, pescados, arroz, pan blanco, cereales integrales. Estas intolerancias producen con frecuencia dolor epigástrico, náuseas, vómitos. Se deben dar nociones de cómo incorporar estos alimentos en la alimentación, mediante previa trituración o molturación, cocinado o tostado previo, etc. Pese a ello, algunos pacientes, no consiguen tolerar la carne roja durante años.
g) Sobrealimentación: algunos pacientes toleran mejor alimentos grasos y les resulta más fácil recurrir a ellos que tratar de adaptarse a una nueva situación. Chocolate, helados, frutos secos, patatas chips, palomitas, nata, mayonesa, pastelería y repostería, son los preferidos. En muchas ocasiones subyace una alteración conductual reflejo de una situación emocional desajustada. Al margen de las consideraciones nutricionales, conviene remitir al paciente a una consulta de psicología/psiquiatría.
En otras ocasiones, la sobrealimentación se debe simplemente a que el sujeto tiene más apetito y consume una mayor cantidad de lo deseado, incrementando de manera notable su peso. Debe vigilarse la posibilidad de que el reservorio gástrico se haya dilatado o que se haya creado una comunicación gastrogástrica, por pérdida del grapado (en gastroplastias). En esta situación se requiere reintervención.
h) Dolor abdominal: una vez descartados procesos intraabdominales agudos (pseudoclusión, obstrucción intestinal, ulcus agudo...), podemos asociar el dolor a una relación causa-efecto con la alimentación: haber comido demasiada cantidad o excesivamente rápido, mala masticación o alimentos flatulentos o bebidas con gas, toma de medicación gastrolesiva, reflujo gastroesofágico, etc. En estas situaciones de "estómago irritado" recomendamos estar 24-48 horas sólo con dieta líquida: zumos diluidos, gelatinas, sorbetes, helados de hielo, leche desnatada, caldos, infusiones... pero siempre ingeridos poco a poco (no más de 50 ml cada sorbo).
Suplementación de vitaminas y minerales
En general la disminución de la ingesta y la malabsorción secundarias a la cirugía bariátrica favorecen el desarrollo de deficiencias nutricionales. La necesidad de su suplementación dependerá del tipo de técnica empleada, del tipo de alimentación que realice el paciente, de sus características clínicas, edad y de la coexistencia de patología que pueda favorecer la aparición de determinadas deficiencias.
Aunque no se han descrito recomendaciones de las necesidades de vitaminas y minerales en los pacientes intervenidos de cirugía bariátrica, nosotros proponemos administrar 2 veces las recomendaciones de las RDA (Recommended Dietary Allowances) para todas las vitaminas y minerales, mediante el empleo de complejos de multivitaminas-minerales. Como los comprimidos suelen ser muy grandes y pueden producir molestias en la deglución, es mejor buscar formulaciones líquidas, en polvo, efervescentes, que faciliten su cumplimentación (y verificando que se suministran las dosis requeridas diarias).
Otras posibles deficiencias más específicas comprenden:
Hierro: la deficiencia de hierro es la más común a la mayoría de las cirugías. Las causas predisponentes son varias: a) deficiente ingesta de alimentos ricos en hierro (carnes rojas, por ejemplo); b) disminución de las secreciones ácidas del estómago, responsable de la reducción del hierro inorgánico férrico a ferroso, de más fácil absorción; c) exclusión del duodeno y primeras asas del intestino en las cirugías de BG y DBP; y d) pérdidas de hierro con las menstruaciones.
Se debe suplementar de manera rutinaria hierro a todos los pacientes intervenidos de CB, a partir del primer mes tras la cirugía (antes de ese periodo no se tolera bien). Los preparados comerciales de hierro contienen cantidades variables de hierro elemento (20-100 mg) en forma de lactato, gluconato o sulfato. Deben preferirse las sales ferrosas que se absorben mejor que las férricas, en una dosis alrededor de 100 mg/día, tomado en ayunas y mejor con vitamina C que mejora su absorción en un 30%. Los suplementos de hierro con frecuencia pueden originar molestias gástricas, náuseas, vómitos y estreñimiento que comprometen el cumplimiento terapéutico por parte del paciente. A menudo cambiar de tipo de sal ferrosa o formulación (líquida, en polvo...) mejora la tolerancia. En casos de intolerancia al hierro y disminución de la hemoglobina puede ser necesario recurrir a la administración de hierro-sacarosa intravenoso (Venofer, 100 mg/vial), aproximadamente 6-8 viales en un periodo de 2-3 semanas. El tratamiento con eritropoyetina, no parece justificado inicialmente. Los controles analíticos (hierro, ferritina, transferrina, saturación, cifra de hemoglobina), nos indicará la necesidad de continuar o interrumpir el tratamiento.
Ácido fólico y vitamina B12: la deficiencia de ácido fólico es excepcional y normalmente con los complejos de multivitaminas se mantienen en niveles normales.
Sin embargo la deficiencia de vitamina B12 es mucho más frecuente debido a varios factores predisponentes: a) Baja ingesta de alimentos que contienen esta vitamina; b) reducción de las células parietales y principales gástricas, localizadas en el fundus y cuerpo gástrico que se traduce en una menor secreción de pepsina y ácido clorhídrico que dificulta la separación de la cobalamina de los alimentos proteicos; c) menor disponibilidad de factor intrínseco por las células parietales gástricas, y d) malabsorción en el íleon distal.
La administración de altas dosis de vitamina B12 por vía oral (350 μg /día) o preparaciones sublinguales (no disponibles en España) constituye la primera aproximación terapéutica; en caso contrario la administración de vitamina B12 parenteral (vía intramuscular) con 1.000 μg/mes (Optovite B12®, Cromatonbic B12®) suele ser suficiente para mantener los niveles de esta vitamina en rango de normalidad.
Calcio y vitamina D: la absorción del calcio está disminuida en el BG y la DBP, ya que el duodeno y yeyuno proximal (lugares preferentes de absorción) están excluidos. No obstante, el calcio puede absorberse por un mecanismo de difusión pasiva, independiente de la acción de la vitamina D a lo largo de todo el tramo intestinal. En los casos de las DBP, la malabsorción de vitamina D, contribuye a que la homeostasis del calcio y el metabolismo mineral óseo se vea comprometido18. No obstante, conviene mencionar que un porcentaje importante de obesos (25% aproximadamente) presentan deficiencia de vitamina D e hiperparatiroidismo secundarios, antes incluso de la cirugía.
Casi todos los pacientes con cirugías de cortocircuito intestinal deben tomar suplementos de calcio (1.000-2.000 mg/día de calcio elemento) ya que la ingesta procedentes de los lácteos es insuficiente; además en casos de intolerancia adquirida a la lactosa (más propia en situaciones de malabsorción), la absorción del calcio está comprometida. La forma idónea de administrar el calcio es en forma de sales de citrato (no comercializada en España), por lo que lo más habitual es suministrarla en forma de carbonato o pidolato cálcico.
Habitualmente, el calcio debe administrarse junto a una dosis de vitamina D para facilitar la absorción del calcio y para evitar la deficiencia de esta hormona liposoluble. Lo habitual es suministrar de 400-800 UI/día de vitamina D que viene asociado a los comprimidos de calcio o bien suministrar calcifediol por vía oral que contienen mayor cantidad de vitamina D y se puede espaciar su administración (Hidroferol® ampollas bebibles, aportan 16.000 UI o bien Hidroferol choque® que contienen 180.000 UI por vial). El control de la suplementación se efectúa midiendo las concentraciones de calcio en sangre y orina, vitamina D y hormona paratifoidea (PTH). El objetivo inicial es mantener los niveles de PTH por debajo de 100 pg/ml. En algunos casos y para completar el estudio puede realizarse marcadores de remodelado óseo (N-Telopéptido urinario) o densitometría ósea, en especial en grupos de riesgo de osteopenia/osteoporosis.
Otras deficiencias de vitaminas y minerales:
Tiamina: la deficiencia de esta vitamina hidrosoluble puede manifestarse como un cuadro agudo, conocido como encefalopatía de Wernicke (cuadro confusional, nistagmus, ataxia, oftalmoplejía), tras un periodo prolongado de vómitos persistentes o en pacientes susceptibles como los alcohólicos. La administración intravenosa de vitamina B1 resuelve el cuadro. Otras formas menos llamativas de deficiencia de tiamina se manifiestan como cuadros de polineuropatía periférica mixta; la administración de suplementos específicos (Benerva®, 300 mg/cápsula) o como complejo de vitamina B (Hidroxil B12, B6, B1®), contribuyen a controlar los síntomas.
Vitamina A: se han descrito deficiencia de vitamina A en pacientes con BG o DBP, con manifestaciones de hemeralopía y ceguera nocturna. Si se constatan niveles descendidos de retinol (ajustado a proteínas transportadoras como el retinol-binding proteín o la prealbúmina), está justificado la administración de altas dosis de vitamina A (Auxina A masiva®, que aporta 50.000 UI, en contraposición a los complejos multivitamínicos que contienen 1.500-2.500 UI por comprimido). Se debe monitorizar las concentraciones de retinol para evitar la acumulación hepática de vitamina A, ya que en los sujetos obesos donde la esteatosis hepática es más prevalerte, el riego de hepatoxicidad es mayor.
Vitamina E: es excepcional encontrar deficiencia de esta vitamina; si se constata la deficiencia -previo ajuste con el colesterol plasmático- se puede administrar dosis elevadas de vitamina E (Auxina E®).
Cinc: debido a su dependencia de la absorción de grasa, el cinc es uno de los oligoelementos más deficitario de los encontrados en pacientes intervenidos de CB. Sin embargo, sus niveles suelen ser ligeramente subóptimos, no presentando manifestaciones clínicas llamativas. Se ha ligado la deficiencia de cinc con alteraciones del gusto, las deposiciones malolientes, alteraciones dérmicas, entre otras. Para su suplementación hay que recurrir a fórmulas magistrales porque no hay preparados comerciales. Aproximadamente cápsulas de 220 mg de sulfato de cinc, contienen 50 mg de cinc elemento. Con 100 mg/día se corrige el déficit sin problemas.
Propuesta de suplementación vitaminas-minerales:
Como resultado de la exposición anterior podemos deducir que el sujeto con obesidad mórbida sometido a CB va a necesitar un control meticuloso de las posibles deficiencias nutricionales que puede presentar, prácticamente de por vida. Aunque no hay consensos acerca de las recomendaciones de vitaminas y minerales en este tipo de pacientes, al menos parece evidente que la administración de un complejo de multivitaminas-minerales es esencial para complementar la alimentación, normalmente deficiente en estos sujetos. Del resto de suplementos, nos guiaremos por controlar las variables analíticas que nos indiquen una deficiencia y que es la mejor herramienta para convencer al paciente que debe tomar una medicación durante un periodo prolongado, porque en la consulta diaria, lo más habitual es encontrar que > 50% de los pacientes abandonan la suplementación a medio y largo plazo. Nuestra propuesta sería: complejo de multivitaminas y minerales para todos los pacientes intervenidos de CB y añadir algunas más específicas en las cirugías siguientes:
Técnicas restrictivas:
• Hierro, en caso de deficiencias por disminución de la ingesta y/o aumento de las pérdidas.
Técnicas mixtas:
• Hierro, de manera rutinaria, a partir del primer mes de la cirugía y durante 6-12 meses. Luego, administrar en situaciones de riesgo, con monitorización.
• Vitamina B12: dada la alta tasa de deficiencia, muchos autores recomiendan suplementar de manera rutinaria. Si se opta por la administración parenteral es muy fácil efectuar un seguimiento, controlando las concentraciones de la vitamina B12 y espaciando su suplementación (por ejemplo, trimestralmente).
• Calcio y vitamina D: 1.200-1.500 mg de calcio junto a 400-800 UI de vitamina D, se recomienda de manera profiláctica por la mayoría de autores. Con el paso del tiempo, se puede ajustar en función de las concentraciones de PTH, vitamina D e indicadores de remodelado óseo vs densitometrías.
Derivación biliopancreática:
• Hierro: igual pauta que en el BG.
• Calcio: debido a la malabsorción, se requiere un mayor aporte de calcio, entre 1.500 a 2.000 mg/día, junto a vitamina D. Controles de marcadoresóseos y densitometría igual que en el BG.
• Vitamina B12: actuar de manera similar al BG.
• Vigilancia de las concentraciones de otras vitaminas liposolubles y suplementar cuando sea necesario.
Dirección para correspondencia:
Miguel A. Rubio.
Unidad de Nutrición Clínica y Dietética.
Servicio de Endocrinología y Nutrición.
Martín Lagos, s/n.
28040 Madrid.
E-mail: mrubio.hcsc@salud.madrid.org
Recibido: 22-II-2007.
Aceptado: 10-III-2007.
sábado, 23 de enero de 2010
Tranquilo... al paso... que llegaremos...
"Virgencita, virgencita... que me quede como estoy"... que decía aquel...
La Cirugía Bariátrica no es un "camino de rosas"... es cierto que nos proporciona un cambio radical en nuestras vidas que dificilmente logremos por otras vías (la mayoría de nosotros, cuando acudimos a la Cirugía, es porque hemos "agotado" todos los métodos alternativos menos invasivos a nuestro alcance sin resultado)... ganamos en salud... ganamos en calidad de vida... ganamos en autoestima... pero por ello hay que pagar un tributo, que aunque realmente es insignificante si lo comparamos con los beneficios, no debe dejarse de tener en cuenta.
Este "tributo" se traduce en tener un mínimo de cuidados para mantener a largo plazo los beneficios de la Cirugía, principalmente adquiriendo nuevos hábitos de alimentación más correctos que los que teníamos antes, y seguir una serie de "tips" (consejos o trucos) para evitar algunos "efectos secundarios o colaterales" como quieras llamarle, tal como el estreñimiento (muy frecuente y poco comentado, quizá por tratarse de lo que se trata) los famosos "atorones" y el sídrome de dumping, del que hablaremos a continuación...
El síndrome de dumping.
Es una de las complicaciones más frecuentes que pueden presentarse después de la cirugía gástrica
¿Qué es el síndrome de dumping ?
Entre el 20-40% (estudios más recientes dicen que sólo un 5%... las técnicas quirúrgicas se perfeccionan) de los pacientes sometidos a cirugía gástrica presentan "síndrome de dumping" inmediatamente después de la cirugía y los síntomas suelen remitir con el tiempo en la mayoría de los casos. Es una de las complicaciones más habituales que puede presentarse tras operaciones de estómago y se caracteriza por molestias intestinales en pacientes intervenidos de gastrectomía, que se dan como consecuencia de un rápido vaciamiento gástrico. Es decir, la comida pasa muy rápido del estómago al intestino provocando, según el tiempo en el que aparecen los primeros síntomas, las siguientes alteraciones:
Dumping precoz:
Se produce a los 15-30 minutos tras haber comido y cursa con estos síntomas:
- Sensación de pesadez y llenado del estómago, calambres abdominales, náuseas, vómitos y/o diarrea, taquicardia, bajada de tensión (hipotensión), sudoración, debilidad, sensación de calor, sofocación.
Dumping tardío:
Se produce a las 2-3 horas despues de haber comido y estos son los síntomas:
- Hipoglucemia (disminución de los niveles de glucosa en sangre), sudoración, hambre, náuseas, ansiedad, temblor y/o debilidad.
Tratamiento dietético recomendado:
1- Distribuir las comidas en varias tomas (5-6 comidas al día) de pequeño volumen para evitar molestias gástricas.
2- Para evitar el dumping tardío, consumir cantidades mínimas de alimentos que contienen principalmente azúcares sencillos. En caso de consumirlos, no tomarlos de forma aislada sino dentro de las principales comidas, combinados con otros alimentos. Por ejemplo: un postre dulce, galletas en el desayuno, etc.
Los siguientes alimentos son ricos en azúcares sencillos: azúcar de mesa o sacarosa, bebidas azucaradas con o sin gas, zumos azucarados, miel, mermelada, chocolate y derivados, postres dulces, golosinas, etc.
3- Probar la tolerancia a la lactosa de forma gradual. Introducir los alimentos en orden creciente respecto al contenido en lactosa: primero comprobar la tolerancia al yogur, después introducir los quesos y finalmente la leche.
4- La ingesta de líquidos debe ser 45-60 minutos antes o después de las principales comidas.
5- Comer lentamente y en ambiente relajado. Reposar 15-30 minutos después de las comidas para aumentar el tiempo de vacíado gástrico.
Si se siguen las pautas dietéticas indicadas, siempre bajo asesoramiento dietético profesional, se pueden evitar con éxito las molestias ocasionadas. Pasado un año, la dieta llega en la mayoría de los casos a ser una dieta perfectamente normal.
(Tomado de www.consumer.es) (Publicado el 1 de enero de 2002)
sábado, 9 de enero de 2010
Pesada post-navideña...
No se cual sería vuestra reacción ante semejante historia... yo estoy loco de contento pues esperaba cifras de otra categoría... en fin, que no ha sido demasiado decepcionante.
Personalmente, una vez más me encuentro ante evidencias de los beneficios de este tipo de Cirugía, y no creo que pueda hacer nada más justo que reconocerlo y hablar en su favor. Una vez más me confirmo en mi opinión de que vale la pena, porque los resultados superan con creces las expectativas... y... aunque algo antiguo, pero no desfasado, pues se mantiene su vigencia, les propongo el siguiente artículo que orienta un poco sobre la Cirugía Bariátrica, aunque hoy en día, con la experiencia acumulada, las indicaciones se han ido ampliando un poco en función de las bondades de sus resultados y los beneficios que reporta para el Paciente.
Eficacia de la cirugía bariátrica en el tratamiento de la obesidad mórbida
Este tipo de intervenciones son consideradas en la actualidad como un método muy efectivo para el tratamiento de la obesidad mórbida, llegando al 72% su índice de éxitos (a los dos años de la operación los pacientes habrán perdido una media del 50%de su exceso de peso). Pero... ¿es recomendable para cualquiera?.
La cirugía bariátrica Consiste en reducir, mediante distintas técnicas (principalmente la gastroplastia, el by pass gástrico y la banda ajustable), la capacidad del estómago.
No se trata de cirugía plástica, pues pertenece al campo de la Cirugía General y Gastroenterológica, y son siempre intervenciones agresivas con el cuerpo que sólo se deben llevar a cabo en casos extremos y siempre que hayan fracasado tratamientos anteriores menos invasivos.
Presentan obesidad mórbida el 1-2% de la población cuyo Indice de Masa Corporal (recordemos que el IMC se obtiene dividiendo el peso en kilos entre la talla en metros elevada al cuadrado) es superior a 40. Aun encontrándose en esta situación, los requisitos que debe cumplir una persona para ser candidato a esta operación son los siguientes:
1) Tener una edad entre 18 y 60 años.
2) Presentar una evolución de al menos 5 años de obesidad.
3) No padecer problemas mentales incompatibles, como trastornos psicóticos, déficits cognitivos, ciertas adicciones como el alcoholismo, bulimia y anorexia.
4) Fracaso reiterado de otros tratamientos convencionales.
En cualquier caso, la cirugía debe siempre verse acompañada de una modificación de los hábitos de vida del paciente y, en la mitad de los casos, también de asistencia psicológica.
Fuente: Diario Médico, Julio de 2003.
